Cómo acabar con los celos

¿Cómo sería nuestra historia sentimental si nunca hubiéramos sentido celos? Los celos “infectan” el amor y en muchas ocasiones lo destruyen desde dentro. 

Hace poco hemos tratado este tema en mi sección de radio El Método en Onda Cero. Puedes escuchar el programa o leer el artículo. O mejor ¡hacer las dos cosas!

¿Por qué sentimos celos?

Todas las emociones tienen una función adaptativa, es decir, que tienen la función biológica de preservar la vida, mantener y perpetuar la especie. El miedo, por ejemplo, tiene la función de mantenernos alejados del peligro. Desde la perspectiva de la Psicología Evolutiva los celos tienen la función de mantener relaciones monógamas y fieles. No es que la biología tenga implícita una ética o moral, sino que tenemos el instinto natural de asegurarnos de que mantenemos firme el núcleo familiar para sacar a delante a nuestros hijos. Suena poco romántico, lo sé, pero es que por muy sofisticados que nos creamos, no podemos huir de nuestros instintos animales. La buena noticia es que ya no somos solo monos grandes, sino que nuestra evolución ha hecho que incorporemos cultura, valores y principios a nuestros instintos. 

Podemos definir los celos como el temor a que nuestra pareja nos sea arrebatada por una tercera persona. Son, por decirlo así, lo opuesto de la confianza. Normalmente aparecen con más fuerza al comienzo o al final de una relación sentimental. Al comienzo porque es cuando sentimos el bombazo del enamoramiento y la idea de no consolidar la relación nos aterroriza. Al final, porque en muchas ocasiones, cuando las cosas no van bien en la pareja solemos a atribuirlo a la aparición de terceras personas.

Soy de la opinión de que la infidelidad es, más que el problema, el síntoma de que algo va mal en una relación. Si un miembro de la pareja empieza a sentir algo por otra persona, es muy posible que algo haya empezado a fallar tiempo atrás. 

Sentir celos nos puede encaminar a ejercer control y vigilancia, incluso violencia. Si no los racionalizamos, los celos pueden sacar lo peor de nosotros mismos. 

Celos justificados

Quizá nunca has sentido celos de tu pareja, pero si esta te traiciona se abre la caja de los truenos. Ciertamente, en este caso, hay pruebas certeras de que tu pareja puede comenzar sentir amor por otra persona. Son celos justificados basados en hechos. La confianza es poco flexible, puede ser muy sólida, pero si se rompe, es muy complicado  recomponerla.

Nos sentimos traicionados. Se ha roto el pacto. En estos casos la responsabilidad recae en la persona que traiciona los “estatutos de la pareja”. No es que esté buscando culpables, sin embargo qué miembro de la pareja es el que origina los celos es importante. Me explicaré: cuando nuestra pareja nos ha traicionado podemos caer en culparnos a nosotros mismos con argumentos “está buscando fuera lo que yo no le doy”, “no soy suficiente para el/ella”… Estos pensamientos socavan nuestra autoestima, nos hacen sentir inferiores. No es justo que seamos duros con nosotros mismos en estas situaciones. 

Celos irracionales

En este segundo caso, los que se basan en el mal pensar y en imaginar y el origen está en la persona que siente los celos aunque no haya habido ningún hecho que los justifique. Es por esto que los llamamos irracionales, porque no están justificados. Por decirlo así, el origen está en la persona celosa y es esta quien con su comportamiento está dañando la relación. No sienta bien a nadie que continuamente se le den muestras de desconfianza. 

En estos casos sí podemos decir que el origen de los celos está en la falta de autoestima de quien los siente. Si piensas que puedes ser reemplazado/a fácilmente es porque no tienes un buen concepto de ti mismo/a. La solución pasa por trabajar en mejorar la propia autoestima.

Estas situaciones pueden provocar a demás las clásicas profecías autocumplidas, que son las situaciones en las que tememos tanto que algo suceda, que lo acabamos provocando de manera inconsciente. Lo explicaré con más detalle a continuación.

Qué es una profecía autocumplida

Un ejemplo clásico de profecía autocumplida por los celos es cuando un miembro de la pareja, celoso de base, se muestra muy susceptible o incluso enfadado ante cualquier supuesta amenaza. El otro miembro, conocedor de esta susceptibilidad, puede llegar a ocultar eventos, que a priori no implican traición alguna, con el fin de no molestar a su pareja. 

Imaginemos que tu eres una persona celosa y en el trabajo de tu pareja se ha incorporado un compañero/a de trabajo nuevo con un gran atractivo y simpatía. Quizá tu pareja decida omitir este hecho, conocedor de tu susceptibilidad. No quiere que sufras. Imaginemos ahora que en un evento social del trabajo tu conoces a esta persona tan atractiva de la que nunca has oido hablar. ¡Boom! Se disparan tus celos y le recriminas que no te haya comentado nada al respecto. Tu mente se dispara y comienzas imaginar que si no te lo ha contado es porque está ocultando algo. La confianza empieza a resquebrajarse. Lo que ha sucedido es que tu susceptibilidad ha hecho que tu pareja actúe de manera poco clara, simplemente por evitarte un sufrimiento. Al final, con tu comportamiento, has provocado el comportamiento poco fiable de tu pareja. Por eso hablamos de profecía autocumplida. 

Es importante que, si tenemos una pareja muy celosa, no caigamos en el error de comenzar a ocultar cosas que no tienen ninguna relevancia. Es la persona celosa la que, insisto, ha de trabajar la manera en que gestiona sus emociones. Si comenzamos a actuar de “manera extraña” no estamos ayudando. 

Hombres y mujeres sentimos los delos de manera diferente

La psicología masculina y femenina tienen su diferencias. En el caso particular de los celos, los hombres solemos temer más la infidelidad sexual. Esto obedece a la parte más evolutiva, más instintiva, de nuestra mente. Los machos de nuestra especie, por decirlo así, queremos asegurarnos de que estamos criando a nuestra propia descendencia, y no a la de un posible tercero. Además nuestra respuesta suele ser la ira o, en los casos más dramáticos, la violencia. Muchos casos de violencia en pareja están desencadenados por unos celos irracionales. Por esto es tan importante la educación emocional. 

Las mujeres tienden a llevar peor la infidelidad sentimental. Quizá puedan no darle demasiada importancia a un encuentro sexual puntual, pero si hay muestras de algo más emocional, se desatan los celos. La respuesta de la psicología femenina suele ser tristeza o depresión. 

Claro está que estoy generalizando y hablando de datos estadísticos. Que nadie se me enfade. 

Qué podemos hace para prevenir o evitar los celos

Os propongo 10 reflexiones para desterrar los celos de vuestra relación para siempre. 

1. Es una cuestión de valores y principios

Es muy importante poner encima de la mesa cuales son nuestros valores y principios al comienzo de una relación, o en algún momento de crisis. No demos nada por sentado. Quizá un miembro de la pareja interpreta que una infidelidad sexual no supondrá un gran problema. Evitemos sorpresas y hablemos clara mente de las bases sobre las que queremos que se asiente nuestra relación. Las cosas claras y el chocolate…

2. Dar por sentado la confianza y no la desconfianza

Quizá porque nos han hecho daño en una relación anterior, podemos caer en la máxima de “todo el mundo es culpable hasta que se demuestre lo contrario”. Creo que es mucho más sano dar por sentado que nuestra pareja es una persona digna de confianza. Primero por salud mental, pero también porque instintivamente tendemos a cubrir las expectativas de los demás. De esta manera si una persona muestra plena confianza hacia otra, esta última tenderá instintivamente a no traicionar esa confianza. 

3. Tu pareja no es tu propiedad

El amor de tu pareja no es un derecho adquirido. Nadie tiene la obligación de amarte. Tu pareja es un ser independiente que puede escoger su camino en cualquier momento. Dar por sentado el amor puede haceros fracasar. 

Las “matemáticas del amor” son de lo más sencillo. Normalmente se trata de dar justo aquello que quieres recibir. Quiero recibir respeto, doy respeto; quiero recibir confianza, doy confianza; quiero recibir amor, doy amor. No funciona bien cuando quiero recibir amor y confianza a cambio de celos, control o reproches.

4. Trabajar la propia autoestima

Las personas con sanos niveles de autoestima entienden perfectamente que se les pueda querer. Una persona que se valora a si misma pensará que no es alguien fácil de reemplazar.

Que alguien esté enamorado de ti, o no, no te convierte en una persona más o menos valiosa. Está claro que pueden dejar de quererte, pero si gozas de autoestima, no te culparás a tí mismo/a. Nuestra autoestima es débil cuando solo depende de la valoración externa 

5. Trabajar en solidificar los lazos que te unen a tupareja

El amor no es sólo algo que sucede, es también algo que se crea. Es nuestra responsabilidad mantenerlo y hacerlo crecer. Crear con frecuencia momentos de impacto alto emocional hace más sólidos los lazos que unen a las personas. Cenas románticas, viajes, aficiones compartidas, diversión, sexo… Cuantos más recuerdos memorables creéis juntos mas se alimenta el “enganche”. 

6. Aprender a comunicar emociones

Es importantísimo que tu pareja tenga claro lo que sientes. Expresar el afecto es algo que refuerza enormemente las relaciones. Hay una cita de Gabriel García Márquez que dice: “Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, diría ‘te quiero’ y no asumiría tontamente que lo sabes”. 

No sirve un “el/ella sabe lo que siento” ¡díselo!

7. Que la aparición de hijos no deje en segundo plano la relación de pareja

Sentir un amor tan grande e incondicional como el que se siente por los hijos puede hacer que el amor de pareja parezca un amor de segunda categoría. No responsabilicemos a nuestros hijos de ser el “cemento” que une a nuestra pareja. No permitamos que ser padres nos haga olvidar que también somos pareja.

8. Desterrar tópicos absurdos

“Si no siente celos no me quiere” es uno de los grandes y más absurdos clichés que se dicen sobre el amor. Que los celos suelan ir en el carro del amor, no significa que los celos sean el amor. Hay personas que se molestan por la ausencia de celos de sus parejas. ¡Qué tontería! Si tu pareja no es celosa seguramente sea porque confía en ti y porque se valora a sí misma.

9. No provocar los celos 

Muy ligado con el punto anterior. Flirtear con otras personas para provocar los celos es una idea pésima. Solo conseguirás encender la llama de la desconfianza y minar la autoestima de tu pareja. ¿Es esto lo que quieres? No hagas que te quieran por miedo a perderte, haz que te quieran porque eres la mejor compañía.

10. Las personas confiadas por naturaleza son menos infieles

Esta es una teoría basada en mi experiencia personal y corroborada con clientes de Coaching. Tenemos una tendencia natural a pensar que todo el mundo siente como nosotros. Por eso nos sorprende tanto cuando alguien hace algo que nosotros nunca haríamos. Personalmente desconfío de las personas celosas. Pienso que quizá lo sean porque a ellas se les pasa por la cabeza alguna vez ser infieles y creen que a su pareja les sucede lo mismo. 

Si tuviera que hacer una recomendación que englobara a todas estas, sería: hablar, hablar y hablar. Crear el clima de confianza donde poder pueda expresar si algo está pasando en la relación, para tomar medidas antes de hacernos daño.

Consejos prácticos para buscadores de empleo




Hacía tiempo que no compartía en mi blog mis audios de El Método, mi sección semanal en Onda Cero, así que en esta ocasión quiero recopilar cuatro capítulos relacionados con la búsqueda de empleo. Lo mejor es que si tienes un ratito los escuches, pero por si te gusta más leer, a continuación recopilo los consejos más destacados.

Consejos para entrevistas de trabajo

  1. No hay respuestas correctas o incorrectas. Importa mucho más tu actitud al responder que el contenido de la respuesta: si eres honesto, si estructuras bien tu mensaje, si sabes de lo que hablas…
  2. No sufras si estás nervioso. Ellos ya saben que es mu posible que lo estés, y a no ser que tu estado de nervios te impida responder, no va a ser un factor en contra mostrar algo de nerviosismo.
  3. La famosa pregunta de las “tres cosas malas sobre ti”. No tengas miedo a hablar de aspectos en los que “deberías mejorar”. Como te he dicho se valorará más si tienes capacidad autocrítica, si eres humilde…
  4. ¿Cómo hablar de los errores cometidos? Fácil, recuerda que cada vez que tengas que mencionar un error laboral del pasado es muy recomendable que en el mismo discurso hables de qué hiciste para solucionarlo y qué aprendiste de esa experiencia. De esta manera siempre acabarás hablando de aspectos positivos.
  5. ¿Debo hablar de salario? ¡Pues claro! No tiene sentido tener pudro a hablar de dinero en una relación profesional, dado que por definición tu ofreces tu trabajo a cambio de dinero. Cuando vas a comprar algo a una tienda preguntador el precio, ¿Verdad? Pues eso.
  6. Planifica bien tu entrevista: estudia tu CV para que no parezca que te lo has inventado, investiga sobre la empresa que te entrevista y muestra lo que sabes sobre ella, repasa tu lista de cualidades y competencias para poder hablar de ellas con naturalidad…

Cómo ser feliz en tu trabajo

  1. ¿Te pasas la semana deseando que llegue el viernes? Esta actitud tan extendida sólo provoca frustración. ¿No sería mejor tratar de disfrutar cada día?
  2. Trabajar con un alto nivel de estrés es muchas veces más una conducta aprendida que un método eficaz de desarrollar el trabajo. Haz una cosa detrás de la otra sin prisa, pero sin pausa. Esta es la verdadera manera de ser productivo. No, no eres multitarea, nadie lo es.
  3. No te dejes intoxicar por ese compañero que se queja continuamente. El estado de ánimo es más contagioso que la gripe y con frecuencia nos dejamos llevar por ese compañero cenizo, cuando quizá nosotros hemos comentado el día tan contentos… Piénsalo.
  4. Mantén una hoja de ruta profesional. Ten claro a dónde quieres llegar y qué acciones has de emprender para lograrlo. ¡No te estanques! Mantente actualizado de las novedades en tu sector y de las nuevas herramientas y recursos que aparecen.
  5. Haz amigos en el trabajo. ¿Por qué no? Siempre se trabaja mejor en un ambiente de confianza.

¿Te gustaría cambiar de sector profesional o incluso de profesión?

  1. Deja de pensar que querer cambiar de profesión es de personas “perdidas” e inconstantes. Es natural que en nuestra evolución personal y profesional surjan nuevos intereses. Nadie con dos dedos de frente va a juzgarte por esto.
  2. Si ya te has decidido a cambiar, ahora toca ponerse al día. Hazte conocedor de la profesión que te gustaría ejercer, conoce qué estudios se requieren, interactuar en redes sociales, contacta con personas que ya lo hayan hecho… Información es poder.
  3. ¿Y cómo justifico que quiero cambiar? La carta de motivación es la mejor manera de expresar a un reclutador cuales son tus intenciones profesionales. Habla de lo que te hace valorar esa nueva profesión, de qué cualidades y experiencias tienes que pueden servir para esta nueva etapa, habla de lo que te apasiona. La actitud es una cualidad de las más valoradas en procesos de selección.

Ojalá esta breve recopilación de consejos te sirva para recargar las pilas y energizarte para provocar en tu vida profesional ese cambio que deseas. ¿Quieres más? Dale al play.

Si quieres escuchar más audios de El Método visita mi página de audios.

 

El Método 15: ¿Qué es la Inteligencia Imocional?

Hoy en “El Método” de Onda cero hemos tratado el fascinante tema de la Inteligencia Emocional. Seguro que has escuchado el término muchas. Si no tienes claro en qué consiste, estás en el lugar indicado. ¡Dale al play! o sigue leyendo.

Podemos definir la Inteligencia Emocional como la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. ¡Nada menos!

El concepto de IE (Inteligencia Emocional) nace de la evidencia de que el famoso Cociente  Intelectual (el test de inteligencia de toda la vida, CI o IQ) no servía para predecir el éxito. Dicho en otras palabras: resulta que la gente más “inteligente” no es necesariamente la que más éxito tiene en la vida.

Décadas de estudio han desvelado cual es el secreto de algunas personas para tener una vida plena y feliz y esto es a lo que denominamos Inteligencia Emocional. ¿En qué consiste?

Los 5 pilares de la Inteligencia Emocional

La IE se sustenta en cinco habilidades fundamentales. A saber: autoconocimiento, autocontrol, automotivación, empatía y habilidad social. Vayamos por partes…

El autoconocimiento no sólo es la capacidad de reconoce nuestros propios estados de ánimo, sino también conocer nuestras competencias, nuestros recursos y nuestros deseos. Siempre digo a mis clientes que, en un proceso de Coaching siempre nos centramos en la consecución de objetivos, pero que lo más interesante que se llevarán será un profundo autoconocimiento.

El autocontrol es la capacidad de modular nuestras emociones, de adaptarnos al entorno. Saber qué quiero sentir, y conseguirlo.

La automotivación es la capacidad de orientar nuestra energía vital a la consecución de nuestras metas. Para ello necesitamos plantearnos retos que nos satisfagan, comprometernos con nosotros mismos, tomar la iniciativa y caminar con optimismo.

La empatía es la capacidad de “sincronizar nuestras emociones con las de otros”, tal y como expresó recientemente una de mis clientas. Esta capacidad es determinante a la hora de comprender a los demás, para poder ofrecer y recibir ayuda…

Las habilidades sociales son, en mi opinión, la piedra angular de la IE. Tener la capacidad de influir, de comunicar, de liderar, de establecer vínculos sólidos, de colaborar… en definitiva de generar en los demás emociones positivas. El éxito en la vida está determinado por las emociones que generamos en los demás.

¿Qué consecuencias tiene no tener Inteligencia Emocional?

Por decirlo de una manera muy coloquial, no tener unos buenos niveles de Inteligencia Emocional pueden provocar una“explosión” que se manifiesta en forma de enfado o ira. Esta ira es normalmente la consecuencia de la frustración que sentimos al vernos incapaces de lograr nuestros objetivos.

Pero también puede provocar una “implosión”, una explosión hacia dentro que se manifiesta en forma de ansiedad. Ansiedad provocada por los miedos y las preocupaciones de las amenazas (reales o no) de nuestro entorno.

Si has llegado hasta aquí y quieres mejorar tu IE, te recomiendo que escuches el audio que acompaña a este artículo.

 

El Método 14: Relaciones familiares sanas

Hoy en “El Método” de Onda Cero hemos hablado brevemente del las relaciones familiares.

¿Dónde está el origen de nuestro comportamiento?

Como es fácil suponer, la mayoría de nuestros comportamientos –dañinos o no– tienen su origen en nuestra infancia. Nuestra niñez es, o debería ser, una época feliz, pero también una época donde no tenemos ninguna capacidad de decisión sobre casi nada. No decides lo que estudias, no decides cuanto tiempo escoges haciendo lo que más te gusta, y sobre todo, no puedes escoger alejarte de las personas que no te gustan.

En esta situación de indefensión, desarrollamos comportamientos para “sobrevivir” a nuestra infancia que no siempre nos favorecen. Un ejemplo dramático de lo que digo es del niño que convive con un maltratador y, para eludir su violencia, aprende a pasar tan desapercibido que se convierte en una persona casi invisible. Es muy probable que este niño, ya en la edad adulta siga comportándose de la misma manera ante la autoridad. ¡Qué necesario es intentar entender porqué mantenemos comportamientos que nos perjudican!

El audio que acompaña a estas palabras te puede ayudar a entender un poco mejor el origen de gran parte de tu carácter. ¡Dale al play!

El Método 13: Relaciones laborales sanas


Hoy en “El Método” de Onda Cero hemos hablado, relaciones personales en el trabajo. He pensado tratar este tema porque en mi despacho escucho muchas historias de abuso por parte de los jefes, de ausencia de compañerismo… En muchas ocasiones mis clientes se plantean que ya no les gusta su profesión, cuando en realidad lo que no les gusta es el “clima” de su oficina.

Creo que podríamos medir la madurez de una sociedad en función de como nos comportamos en el trabajo.

Chantaje emocional en el trabajo

Por ejemplo, cuando un jefe te dice que no puede subirte el sueldo porque la empresa no ha facturado lo que esperaba, o cuando un empleado pide un aumento de sueldo porque ha sido padre, estamos ante un par de casos donde estamos tratando las relaciones laborales como si fueran personales. Si pides un aumento de sueldo, los argumentos han de ser profesionales y sólo profesionales. ¿No te parece? Igual que no cabe en cabeza alguna que tu jefe te chantajeé emocionalmente para conseguir que hagas horas extra.

Vuelvo a recordar las bases de una relaciono sana: respeto, libertad y equilibrio.  Si bien el respeto nunca debería perderse en ninguna relación, la libertad y el equilibrio en el caso de las relaciones profesionales tienen matices.

Una relación profesional es un intercambio de horas de trabajo por dineroTienes la libertad de aceptar el trabajo o no, o de irte cuando quieres, pero hay derechos obligaciones por ambas partes que se firman en un contrato y que la ley contempla y protege. 

Por definición, además, la estructura de una empresa es jerárquica, no igualitaria. Con lo que tendrás personas or encima y por debajo, lo que nunca deberíamos confundir con creernos superiores o inferiores a alguien.

Las bases de la relación profesional sana

  1. Formalidad y oficialidad: todo lo importante en una relación profesional ha de quedar registrado por escrito y por supuesto la educación y la formalidad no son opcionales. Nadie tiene por qué aguantar tus malos modos de la misma manera que no tienes por qué aguantar que la mala educación de nadie.
  2. Jerarquía: te guste o no, la jerarquía existe y es necesaria. Si no te gusta el nivel en el que estás, trata de promocionar, pero ojo, promocionar no es “trepar”. Me pillas, ¿verdad?
  3. Colaboración: es otro valor que no es opcional. Formas parte de un equipo, y los objetivos son comunes. el enemigo no es el compañero.

Todos estos asuntos y muchos más los puedes encontrar en el podcast que acompaña a este artículo. Incluso hay una guía para saber si ¿eres un jefe de mier**? Si es así, es mejor que lo sepas cuanto antes… ;-P

 

El Método 12: Amor sano

Hoy, como no podía ser de otra manera, en El Método de Onda Cero hemos hablado del amor. Lejos del consumismo propio de la fecha, cualquier excusa me parece buena para recordar lo cómo podemos asegurarnos de que nuestra relación sentimental sigue viento en popa.

Si estás pensando “bah, yo paso de parejas, el amor no es para mi”, no te hagas el/la duro/a conmigo. Todos queremos amar y ser amados.

Voy a contarte lo que en mi opinión son…

Las claves del amor feliz

1. Amar desde la libertad
Tu pareja no es tu propiedad. El único amor verdadero es el de la persona que, pudiendo elegir libremente con quién estar, elige estar contigo. Ni chantajes emocionales, ni atrapados por la hipoteca, ni vamos a hacerlo por los niños. Si no es libre, no es amor.

2. Comunicación
¿Eres de las personas que está esperando que su pareja adivine lo que piensa, siente y quiere? ¿Cualquier cosa que haga tu pareja no cuenta si no “sale de el/lla”? Si es así, te estás quedando muy antiguo/a. Deja de pensar que todo el mundo tiene que leernos la mente y ¡expresate! La comunicación es la base de cualquier relación interpersonal.

3. Tiempo de calidad juntos
Sí, yo también amo la combinación churri+sofá+manta+Netflix, pero es muy importante crear una galería de recuerdos que tengan un alto impacto emocional con nuestras parejas. Una escapada a Paris, un restaurante chulo, una actividad deportiva en pareja… Estas actividades refuerzan los lazos. Son el Instagram emocional, que cuando lo miras te hace suspirar de amor.

4. Cuida las relaciones sexuales
Cuando convives y sabes que puedes tener sexo cuando quieras, que ya no hay que buscar el momento porque somos adultos y tenemos nuestra propia casa, acabamos teniendo sexo… ¿nunca? Si no lo haces por amor, hazlo por la oxitocina, que es una hormona que además de darnos mucho gustito, afianza los lazos con nuestra pareja.

5. Cuida el respeto y preserva la admiración
Es fácil dejar de admirar a alguien cuando lo admirable se vuelve cotidiano. Sí, hasta un Premio Nobel se puede divorciar. No caigas en la trampa de dejar de valorar lo que te enamoró de tu pareja porque se ha vuelto parte de tu paisaje.

Recuerda en definitiva que, aunque el tiempo en pareja nos puede dar sensación de seguridad, la persona que tienes al lado es libre de irse cuando quiera, y que la mejor manera de retener a alguien a tu lado es ser siempre la mejor compañía.

¡Escucha el podcast que acompaña este artículo para escuchar más sobre el amor!

 

 

El Método 10: Creencias limitantes “Superación”


En la anterior entrega de “El Método” hablábamos sobre el origen de las creencias limitantes. En esta ocasión¡ vamos a comenzar a superarlas!

¿Conoces La Fábula de Sócrates?

Un día un discípulo se Sócrates se acercó y le dijo y le dijo:

—Maestro, ¿sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

—Espera un minuto —replico Socrates—. Antes de decirme nada, quisiera que pasaras la prueba de los 3 filtros a lo que vas a decirme.

—¿Los tres filtros?

— Primero el filtro de la verdad. ¿Estas absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

—No, realmente sólo escuche sobre eso y….

– Ahora permite aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad, ¿Es algo bueno lo que vas a decir de mi amigo?

—No, por el contrarió….

—Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estas seguro de que sea cierto… Pero podría querer escucharlo porque queda un último filtro: el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

—No, la verdad es que no…

—Bien —concluyo Socrates—, si lo que deseas decirme no es cierto, no bueno y no  es útil ¿Para qué querría saberlo?

¿Por qué te he contado esta fábula?

He pensado que podríamos usar los mismos filtros para cuestionar nuestras creencias limitantes. Piensa en una creencia limitante que hayas detectado y te esté fastidiando. Trata de reflexionar sobre las cuestiones que te planteo:

Primer filtro: VERDAD

  • ¿Es siempre e incuestionablemente cierta esta creencia?
  • Piensa en, al menos tres ejemplos en los que no se haya cumplido esa creencia.
  • ¿Podemos decir entonces que esa creencia no es cierta en muchísimas ocasiones?

Segundo filtro: BONDAD

  • Escribe qué consecuencias positivas ha tenido y tiene en tu vida vivir con esta creencia?

Tercer filtro: UTILIDAD

  • Todo lo que hacemos (consciente o inconscientemente) tiene una utilidad. ¿Cuál es la utilidad que tiene para ti vivir con esta creencia? ¿De qué te protege? ¿Qué te proporciona?+

Ejemplo: en el caso de la creencia que usamos como ejemplo en el podcast que acompaña a este artículo “quiero cambiar de sector profesional pero nadie me contratará porque no tengo experiencia”, quizá utilizarla nos proteja del miedo al fracaso, de aplicar a un trabajo y que no me llamen, de ir a una entrevista y sentirme en desventaja, de sentirme juzgado por querer cambiar mi estabilidad por una nueva aventura…

Por último hemos de formular una nueva creencia en positivo que elimine esta barrera.

  • Quizá en este caso sería: “estoy seguro de que habría muchas empresas que sí estarían interesadas en darme una oportunidad”.
  • La pregunta es ¿Qué hago para encontrarlas? Es decir, diseñar un plan de acción.

Ahora, con esta nueva perspectiva hemos salido del bloqueo, hemos sido honestos con nosotros mismos y hemos reconocido que sí hay algo que podamos hacer. Buscar la estrategia es tema para otro post, pero en este punto, al menos, ya hemos asumido la responsabilidad de que es nuestra inacción lo que nos tenía paralizados.

El Método 9: Creencias limitantes “Origen”

Hemos dedicado el noveno capítulo de “El Método” a las creencias limitantes, concretamente al origen de las misas. Puedes escuchar el audio o seguir leyendo.

¿Sabías que un elefante adulto pesa más de 6.000 kg y que mantenerlo preso es tan fácil como encadenar uno de sus pies a una estaca clavada en el suelo? Obviamente un animal de esta envergadura podría liberarse de la cadena que lo aleja de su libertad con un simple gesto, pero no lo hace. Ni tan siquiera lo intenta.

El motivo por el cual el elefante no se libera de su atadura es mucho más poderoso que unos eslabones metálicos. El elefante no rompe su cadena simplemente porque cree que no puede.

Cuando era un bebé y lo ataron a su cadena, seguramente lo intentó en muchas ocasiones, pero en ese momento le fue imposible liberarse. Aprendió que esa cadena era indestructible y años después, siendo adulto, sigue creyendo que es imposible. Así de poderosas son nuestras creencias.

Qué son las creencias

Antes de abundar en el tema de las creencias limitantes, tratemos de definir qué es una creencia. “Fumar provoca cáncer”, “en invierno hace frío”, “todos los hombres/mujeres son iguales”, “los vegetales son buenos para la salud”, “los mejores coches del mundo son los Ferrari”… Esto son sólo algunos ejemplos de creencias.

Las creencias son ideas que consideramos ciertas. Podríamos decir que una creencia es una unidad de información almacenada en nuestro cerebro. Nuestras creencias son verdades absolutas para nuestro cerebro.

Las creencias suelen tener un carácter de valoración binaria. Esto quiere decir que solemos creer que algo es malo o bueno. Puede que seas una de esas personas que odia el frío. El frío en sí mismo no es ni bueno ni malo, somos nosotros los que hacemos el juicio “el frío es malo” porque a menudo si pasamos frío nos resfriamos. ¡Pero también hay personas que disfrutan del frío! En este caso el mismo hecho en dos personas diferentes tiene un matiz totalmente opuesto.

Nuestras creencias proceden de nuestra experiencia, de nuestro entorno o de nuestra reflexión.

Un ejemplo de creencia adquirida por experiencia el de aquellas personas que quisimos descubrir por nosotros mismos qué pasaba cuando tocabas el fogón de una cocina encendida. ¡Qué dolor! Obviamente nos quemamos y, en consecuencia, aprendimos que “una cocina encendida siempre quema”. Una única experiencia fue suficiente para no volver a repetir la experiencia de manera deliberada. Es decir, adquirimos la creencia y la convertimos en generalidad. Un instante de dolor y una vida entera de precaución. Y es que cuanto mayor carga emocional exista en el momento de adquirir una creencia (dolor, en este caso), más firmemente queda grabada en nuestra mente.

Quizá en este momento estés pensando que “una cocina encendida siempre quema” no es una creencia, sino una certeza. Trataremos ese asunto un poco más adelante.

Muchísimas de nuestras creencias nos vienen dadas por nuestro entorno (familia, cultura, amistades, medios de comunicación…). Este tipo de creencias, que también podríamos llamar creencias heredadas, forman parte de nuestro conjunto de verdades absolutas sin tan siquiera habérnoslas cuestionado nunca. Simplemente asumimos que son ciertas. “Si estudias tendrás un buen trabajo”, “el Barça es el mejor equipo del mundo”… Todo nuestro entorno lo cree, así que las adquirimos sin más.

La propia reflexión es quizá la mejor manera de adquirir una creencia. Quizá eres de esas personas a quienes molesta sobremanera los días de lluvia. Un día tus reflexiones te hacen llegar a la conclusión de que el agua es muy necesaria para la agricultura y el suministro de agua en los hogares y concluyes que “es bueno que llueva”. ¡Has cambiado tu creencia gracias a tu felfexión!

Creencias y verdad

Pero ¿son ciertas todas las creencias? Seguro que estarás contestando mentalmente a este pregunta. Debes estar pensando algo parecido a “obviamente no”, o algo como “solo son ciertas las mías”. Entonces, si no todas las creencias son ciertas, ¿cómo podemos distinguir las ciertas de las que no lo son?

Dos amigos pueden tener creencias opuestas sobre un mismo asunto. Por ejemplo tu puedes pensar que “el vino es bueno para la salud” y un amigo tuyo puede creer que “el vino es perjudicial para la salud”. ¿Quién se equivoca? Tu amigo y tu podéis verbalizar infinidad de argumentos a favor y en contra de la ingesta de vino, argumentos incluso apoyados por la comunidad científica, y no llegar nunca a un acuerdo. La verdad es relativa, es personal, es subjetiva.

El hecho es que las creencias poco tienen que ver con la verdad. Creer en algo no significa que sea cierto, solo significa que tú lo crees. Millones de personas creyendo lo mismo no hacen que eso en lo que creen sea verdad. No hace mucho tiempo toda la humanidad creía que La Tierra era plana y el centro del Universo. Parece que hoy en día poca gente mantendría esta “verdad”.

Podría decirse que ni siquiera importa si nuestras creencias son ciertas o no, dado que no es este precisamente el criterio que utilizamos para adquirirlas. Lo que importa es si nuestras creencias nos favorecen o nos perjudican. ¡Esta es la cuestión!

¿Qué es una creencia limitante pues?

Una creencia limitante es aquella que nos impide alcanzar nuestras metas y por lo tanto nuestra felicidad. Creer que “soy un desastre para los idiomas” nos hace no esforzamos por estudiar idiomas, dado que estamos seguros de que fracasaremos. Creer que “viajar es algo muy caro” nos hace que ni siquiera nos planteemos unas vacaciones, incluso aunque sea una realidad que hay maneras de viajar muy baratas. Creer que “el amor siempre duele” nos hace evitar las relaciones, incluso aunque pensemos que queremos tener pareja, nuestra creencia nos hace protegernos del amor a tal punto de llegar a frustrar relaciones incipientes… Esto es lo que la psicología denomina autosabitajes. Nos autosaboteamos constantemente. Nadie más que nosotros mismos nos impide, en la mayoría de las ocasiones, crecer, desarrollarnos, lograr metas, ser felices…

En la próxima entrega de “El Método” hablaremos de cómo gestionar nuestras creencias limitantes. Podrás escucharlo y leerlo aquí en tan sólo unos días.