El Método 13: Relaciones laborales sanas


Hoy en “El Método” de Onda Cero hemos hablado, relaciones personales en el trabajo. He pensado tratar este tema porque en mi despacho escucho muchas historias de abuso por parte de los jefes, de ausencia de compañerismo… En muchas ocasiones mis clientes se plantean que ya no les gusta su profesión, cuando en realidad lo que no les gusta es el “clima” de su oficina.

Creo que podríamos medir la madurez de una sociedad en función de como nos comportamos en el trabajo.

Chantaje emocional en el trabajo

Por ejemplo, cuando un jefe te dice que no puede subirte el sueldo porque la empresa no ha facturado lo que esperaba, o cuando un empleado pide un aumento de sueldo porque ha sido padre, estamos ante un par de casos donde estamos tratando las relaciones laborales como si fueran personales. Si pides un aumento de sueldo, los argumentos han de ser profesionales y sólo profesionales. ¿No te parece? Igual que no cabe en cabeza alguna que tu jefe te chantajeé emocionalmente para conseguir que hagas horas extra.

Vuelvo a recordar las bases de una relaciono sana: respeto, libertad y equilibrio.  Si bien el respeto nunca debería perderse en ninguna relación, la libertad y el equilibrio en el caso de las relaciones profesionales tienen matices.

Una relación profesional es un intercambio de horas de trabajo por dineroTienes la libertad de aceptar el trabajo o no, o de irte cuando quieres, pero hay derechos obligaciones por ambas partes que se firman en un contrato y que la ley contempla y protege. 

Por definición, además, la estructura de una empresa es jerárquica, no igualitaria. Con lo que tendrás personas or encima y por debajo, lo que nunca deberíamos confundir con creernos superiores o inferiores a alguien.

Las bases de la relación profesional sana

  1. Formalidad y oficialidad: todo lo importante en una relación profesional ha de quedar registrado por escrito y por supuesto la educación y la formalidad no son opcionales. Nadie tiene por qué aguantar tus malos modos de la misma manera que no tienes por qué aguantar que la mala educación de nadie.
  2. Jerarquía: te guste o no, la jerarquía existe y es necesaria. Si no te gusta el nivel en el que estás, trata de promocionar, pero ojo, promocionar no es “trepar”. Me pillas, ¿verdad?
  3. Colaboración: es otro valor que no es opcional. Formas parte de un equipo, y los objetivos son comunes. el enemigo no es el compañero.

Todos estos asuntos y muchos más los puedes encontrar en el podcast que acompaña a este artículo. Incluso hay una guía para saber si ¿eres un jefe de mier**? Si es así, es mejor que lo sepas cuanto antes… ;-P

 

El Método 12: Amor sano

Hoy, como no podía ser de otra manera, en El Método de Onda Cero hemos hablado del amor. Lejos del consumismo propio de la fecha, cualquier excusa me parece buena para recordar lo cómo podemos asegurarnos de que nuestra relación sentimental sigue viento en popa.

Si estás pensando “bah, yo paso de parejas, el amor no es para mi”, no te hagas el/la duro/a conmigo. Todos queremos amar y ser amados.

Voy a contarte lo que en mi opinión son…

Las claves del amor feliz

1. Amar desde la libertad
Tu pareja no es tu propiedad. El único amor verdadero es el de la persona que, pudiendo elegir libremente con quién estar, elige estar contigo. Ni chantajes emocionales, ni atrapados por la hipoteca, ni vamos a hacerlo por los niños. Si no es libre, no es amor.

2. Comunicación
¿Eres de las personas que está esperando que su pareja adivine lo que piensa, siente y quiere? ¿Cualquier cosa que haga tu pareja no cuenta si no “sale de el/lla”? Si es así, te estás quedando muy antiguo/a. Deja de pensar que todo el mundo tiene que leernos la mente y ¡expresate! La comunicación es la base de cualquier relación interpersonal.

3. Tiempo de calidad juntos
Sí, yo también amo la combinación churri+sofá+manta+Netflix, pero es muy importante crear una galería de recuerdos que tengan un alto impacto emocional con nuestras parejas. Una escapada a Paris, un restaurante chulo, una actividad deportiva en pareja… Estas actividades refuerzan los lazos. Son el Instagram emocional, que cuando lo miras te hace suspirar de amor.

4. Cuida las relaciones sexuales
Cuando convives y sabes que puedes tener sexo cuando quieras, que ya no hay que buscar el momento porque somos adultos y tenemos nuestra propia casa, acabamos teniendo sexo… ¿nunca? Si no lo haces por amor, hazlo por la oxitocina, que es una hormona que además de darnos mucho gustito, afianza los lazos con nuestra pareja.

5. Cuida el respeto y preserva la admiración
Es fácil dejar de admirar a alguien cuando lo admirable se vuelve cotidiano. Sí, hasta un Premio Nobel se puede divorciar. No caigas en la trampa de dejar de valorar lo que te enamoró de tu pareja porque se ha vuelto parte de tu paisaje.

Recuerda en definitiva que, aunque el tiempo en pareja nos puede dar sensación de seguridad, la persona que tienes al lado es libre de irse cuando quiera, y que la mejor manera de retener a alguien a tu lado es ser siempre la mejor compañía.

¡Escucha el podcast que acompaña este artículo para escuchar más sobre el amor!

 

 

El Método 11: Amistad sana


¿Cómo podemos saber que una relación interpersonal es sana? Es muy fácil. Si te hace sentir incuestionablemente bien ¡es una relación sana!

Hemos de partir de la base de que toda relación humana es un intercambio de intereses. No quiero decir con esto que todos seamos unos interesados, sino que cuando en una relación no hay equilibrio entre lo que damos y recibimos, suelen comenzar la frustración y los problemas

Una mesa necesita un mínimo de tres patas para sostenerse. Las tres patas de cualquier relación interpersonales sana son :

· Libertad: no sentirnos obligados ni coaccionados a mantener una relación de amistad.

· Respeto: donde lo más importante es aprender a querer sin juzgar.

· Equilibrio: el equilibrio entre lo que doy y recibo del que hablas al comienzo de este artículo.

¿Son necesarios los amigos?

El ser humano (y la mayoría de los aninmales) necesita del grupo. Todos sentimos la necesidad de interactuar con los demás (necesidad de afiliación). De hecho el mayor castigo que se le puede infringir a un ser humano es el ostracismo. Si mantienes a un ser humano aislado de personas y sin noción del tiempo puede empezar a perder el juicio en dos semanas. ¡Así de importante es relacionarnos!

Hay situaciones en las que no estamos satisfechos con nuestra vida y se puede deber simplemente a que “necesitamos más amigos”. Llegar a reconocer este hecho puede hacernos sentir muy “pringaos” pero hemos de darle a la amistad la importancia que tiene (y es mucha).

Es peligroso cómo, en el modo de vida que llevamos, a lo último a lo que le damos prioridad es a la vida social.

Te invito a escuchar el podcast incluido en este articulo donde poder ampliar la información sobre como mantener relaciones amistosas sanas no sin antes darte un último consejo: tus amigos no son adivinos y si los necesitas, ¡exprésalo con claridad!

 

Los 6 pilares de la autoestima: afrontar la vida ¡de cara!

En este artículo vuelvo a abordar el tema de la autoestima (no será la última vez que lo haga), que es en mi opinión, la madre de todos los corderos del desarrollo personal. En mi artículo anterior publiqué un interesante test de autoestima para que pudieras evaluar si gozas de un nivel de autoestima saludable. En esta ocasión vamos a profundizar un poco en las 6 actitudes que nos ayudan a alcanzar la autoestima plena.

¡De cara!

Vamos a afronta la conquista de nuestra autoestima DE CARA. He creado este acróstico* para recordar más fácilmente cómo mejorar nuestra autoestima (*si lees en vertical la primera letra de esta lista de palabras encontrarás la clave ;-)). La conquista de estos 6 valores es lo que distingue a personas con una sana autoestima de las personas que viven sumidos en la inseguridad y la frustración.

DETERMINACIÓN
EMPODERAMIENTO
CONSCIENCIA
ACEPTACIÓN
RESPONSABILIDAD
ASERTIVIDAD

1. Determinación

Vivir con determinación significa tener claro nuestro propósito de vida y estar comprometidos con nuestros objetivos. No esperar a que las cosas sucedan sino hacer que sucedan. Decidir nuestro presente y nuestro futuro. Vivir con determinación significa ir ¡a por todas! Por eso digo siempre que vivir un proceso de Coaching, que como sabes se centra siempre en la consecución de un objetivo, tiene como beneficio colateral la mejora de la autoestima. Independientemente de qué tipo de objetivo te plantees, no hay nada que nos haga aumentar más nuestra autoconfianza que el lograr metas.

2. Empoderamiento

El empoderamiento personal significa no tener miedo a expresar quien soy, mostrarnos orgullosos de nosotros mismos, no fingir que somos otra persona, reivindicar nuestro derecho a ser felices. Para estar orgullosos de nosotros mismos no es necesario ser los mejores, los más listos, los más guapos. Estar orgullso/a de ti mismo es tu derecho (casi diría obligación). Tu sola existencia tiene un inmenso valor. ¡No hay nadie igual a ti! Aunque seas una persona que aún tiene mucho que aprender o mejorar, eres valioso y tienes derecho a mostrarte y expresarte.

3. Consciencia

Vivir conscientemente significa vivir el presente y no quedarse anclado en “tiempos mejores del pasado”. Ser conscientes de nuestras capacidades, conectar con nuestras emociones, ser objetivos y benévolos con nuestro autoconcepto. Vivir con consciencia es hacer un trabajo por conocernos en profundidad. Lo más interesante de un proceso de Coaching es el grado de autoconocimiento que se alcanza. Es necesario ser consciente de quién eres para decidir a dónde quieres llegar.

4. Aceptación

No debemos confundir la aceptación con la resignación. Cuando abrazas la aceptación no haces negaciones absurdas de la realidad y asumes tu cuota de responsabilidad en las cosas que “te han pasado” diferenciando claramente lo que depende de ti de lo que no depende de ti. Aceptar que piensas lo que piensas, sientes lo que sientes, y deseas lo que deseas, es el primer paso para el crecimiento. Aceptar que estamos en una situación que no nos hace felices nos hace responsabilizarnos del cambio que necesitamos.

5. Responsabilidad

Vivir con responsabilidad es lo opuesto al victimismo. Somos responsables de nuestras acciones y no acciones, somos responsables de nuestra conducta con los demás, somos responsables de cómo gestionamos nuestro tiempo, somos responsables de cómo nos comunicamos, somos responsables, en definitiva, de nuestra felicidad. vivir con responsabilidad implica hacer que lo que deseamos que suceda, suceda. Vivir con responsabilidad dejar de pensar que alguien ha de venir a darme lo que deseo.

6. Asertividad

Asertividad es ser cuidadoso con las cosas a las que accedo, es anteponer nuestros intereses a los de los demás, ser congruente con nuestros valores, creencias y convicciones. Ser asertivo significa comprometernos con nuestro bienestar. En mi artículo “Asertividad o el arte de decir no” profundizo en este asunto tan importante.

No confundas nunca egoísmo con autoestima, no confundas prepotencia con autoconfianza, no confundas humildad con sumisión… Comienza a vivir respetándote y amándote.

¿Soy feliz? 10 preguntas que te darán la respuesta

Conozco a muy poca gente que diga de forma natural y decidida “soy feliz”. Si embargo nos sale con mucha soltura decir “estoy agobiado”, “estoy estresada” o “estoy hasta los c…”. Los seres humanos y esa tremenda facilidad para poner el foco en lo negativo.

Una de las respuestas más frecuentes a la pregunta “¿eres feliz?”, suele ser: “bueno, yo creo que la felicidad son pequeños momentos…” No se quién fue la primera persona que dijo algo así, pero lo repetimos hasta la saciedad. Yo no estoy nada de acuerdo. Creo que confundimos felicidad con alegría, euforia o incluso orgasmo. Tendemos a pensar que solo somos felices cuando estamos en pleno “subidón” y en consecuencia deducimos que no lo somos.

Es triste pasarse media vida pensando que la felicidad es una quimera casi inalcanzable cuando en realidad quizá lo hemos sido siempre (o nuestras circunstancias deberían hacernos sentir así), pero no nos hemos percatado. No creo, además, que nuestro cuerpo aguantara mucho en un estado de euforia permanente…

¿Cómo puedo saber si soy feliz?

La felicidad se define como “una medida de bienestar subjetivo (autopercibido) que influye en las actitudes y el comportamiento de los individuos”. Es decir, que puede suceder que tengamos todo lo necesario para ser felices pero nos sintamos desdichados.

Te planteo una serie de preguntas para que puedas concluir si eres una persona feliz o no:

  1. ¿Qué concepto tienes de ti en comparación con otros hombres/mujeres de tu entorno?
  2. ¿Disfrutas de las cosas cotidianas de la vida?
  3. ¿Qué opinión tienes de ti como profesional?
  4. ¿Tiendes a pensar que hay personas que tienen más suerte que otras?
  5. ¿Piensas que si tuvieras más dinero serías más feliz?
  6. ¿Te gusta el lugar donde vives?
  7. ¿Te tomas tu tiempo para divertirte y/o tienes aficiones con las que disfrutas?
  8. ¿Tus amigos y familiares suelen sentirse bien a tu lado?
  9. ¿Tienes planes de futuro que te ilusionan?
  10. ¿Consideras que los errores son una forma de aprendizaje o simplemente fracasos?

Si al terminar de leer estas preguntas te ha brotado una sonrisa, enhorabuena, eres feliz. Si por el contrario las preguntas han hecho que te sintieras peor… ¿te das cuenta de que para cada respuesta negativa que te hallas hecho hay algo que puedes hacer para cambiar la situación? Te recomiendo que hagas una lista de acciones que puedan hacer que todas las respuestas sean positivas, como por ejemplo “llamar a mi hermana para ver cómo está”, “buscar un nuevo trabajo”, “dedicarle tiempo a la pintura”… Es decir, reemplazar la frustración por una lista de tareas.

Y tu, ¿eres feliz?

5 aspectos muy negativos de la modestia

“La modestia es una molestia” es una frase que todos aquellos que me conocen, sobre todo mis clientes de coaching, me han escuchado decir alguna vez (o muchas). Y es que, en mi opinión, confundimos modestia con humildad en demasiadas ocasiones y este error nos hace flaco favor.

Veamos qué dice la RAE sobre la modestia: “Virtud que modera, templa y regla las acciones externas, conteniendo al hombre en los límites de su estado, según lo conveniente a él”. No se si acabo de entender el significado, pero lo que queda claro es que se considera que la modestia es una virtud. Discrepo. Yo definiría la modestia como la acción de ocultar, disimular o negar deliberadamente cualidades y aptitudes positivas que poseemos. Si esto es una virtud, que venga Beyoncé y lo vea.

En no pocos de los talleres que imparto para desempleados, concretamente en aquellos en los que nos entrenamos para afrontar una entrevista de trabajo con éxito, me encuentro que mis alumnos tienen mucho pudor a la hora de hablar de sus logros, éxitos, talentos y capacidades. “No quiero resultar prepotente en la entrevista”, me suelen decir. A lo que yo suelo responder con la pregunta “¿si una entrevista de trabajo no es el momento de hablar bien de uno mismo, cuándo lo es?” Y es que en estas situaciones tenemos dos opciones: o nos llevamos a nuestra abuela a la entrevista o  hablar nosotros mismos de aquello que nos hace destacar.

Resumo en los siguientes 5 puntos aquellos daños que nos está causando el hecho de ser tan modestos.

1. Perjudica nuestra autoestima

Nos han inculcado que la modestia es una gran virtud de tal manera que son poquísimas las ocasiones en las que hablamos de nosotros en términos positivos. Tan es así que cuando alguien descubre alguno de nuestros talentos y hace mención, nos apresuramos en negarlo o quitarle importancia con frases como “no es para tanto, cualquiera puede hacerlo igual que yo”. Es más, en ese afán por no resultar prepotentes acabamos incluso destacando lo malos que sentimos que somos.

Este hábito de hablar mal de nosotros mismos acaba minando nuestra autoestima, dado que nuestro cerebro archiva y fortalece nuestros pensamientos recurrentes.

2. Nos impide alcanzar nuestras metas

Al comenzar un proceso de coaching es imprescindible saber con qué herramientas contamos par alcanzar nuestras metas, entre ellas, las más importantes son nuestros talentos y capacidades. El problema es que a fuerza de ocultarlos, acabamos creyéndonos que no poseemos herramienta alguna con la que trabajar en nuestras metas, nos sentimos incapaces, lo que nos acaba generando, sin duda, frustración. En muchas ocasiones, ni siquiera lo intentamos.

3. Juzgamos mal a los que sí hablan bien de sí mismos

Dado que como he dicho, solemos confundir modestia con humildad, tendemos a tachar de prepotente y engreído a aquella persona que habla con naturalidad de su potencialidades. Es necesario entender que lo que hace que una persona sea humilde es el hecho de que, por muchos talentos o posesiones que tenga, no se siente superior a los demás. Añadiría que tener un gran talento y fingir que no lo tenemos para que los demás no nos juzguen es una hipocresía. Para que se entienda, es muy diferente decir “yo toco bien la guitarra” a decir “yo soy el mejor tocando la guitarra y tu eres un ignorante por que no eres capaz de juntar dos notas”. ¿Se aprecia la diferencia?

4. Alguien puede llevarse todo el mérito

En el mundo laboral, una persona que hace bien su trabajo y además se molesta en que se sepa, tiene muchas más posibilidades de promocionar que aquella que no deja ninguna constancia de su buen hacer. En ocasiones, en nuestro afán por ser modestos, llegamos a permitir que otros se cuelguen nuestras medallas. Bien, si eres de los que permite que esto suceda, no puedes responsabilizar a nadie más que a ti mismo.

5. Minimiza nuestra marca personal

En uno de mis talleres de formación ocupacional de 4 días, después de varias dinámicas y role-play de entrevista, una alumna me dijo “yo hablo 5 idiomas con fluidez”. Cuando le pregunté que por qué no lo había dicho antes, me contesto lo típico: “no quería resultar prepotente”. Yo me pregunto, ¿todas las horas que una persona dedica durante años a poder hablar con fluidez 5 lenguas, no le da derecho a pode manifestarlo con naturalidad? ¿En qué mundo vivimos?

La marca personal es la huella que dejamos en los demás, es decir, lo que la gente piensa y recuerda de nosotros. En mis procesos de coaching de marca personal trabajamos para que el trabajo, el talento y las cualidades de una persona sean conocidos por el mayor número de personas posible, lo cual favorece enormemente la proyección profesional. ¿De qué te sirven toda tu formación, tu experiencia, tu valores, tus aptitudes… si nadie las conoce? Hay una gran diferencia entre la persona que quiere ser cantante y espera ser descubierta por casualidad en un karaoke por un gran productor musical, a la que crea un canal de youtube donde millones de personas pueden disfrutar de su talento.

¡Brilla!

 

Cómo superar una ruptura sentimental en el menor tiempo posible

¿Tu novia te ha dejado? ¿Has roto con tu chico? ¿Sientes que el mundo se acaba y que no vas a poder superar este momento? ¡Qué no cunda el pánico! Lo vas a superar. Morir de amor ya no está de moda. Te paso estos 10 consejos para que el trago dure lo menos posible y salgas de él siendo una persona totalmente renovada/o. Que una ruptura sentimental sea un drama o un nuevo comienzo depende sólo de tí.  

1. Relativiza

Analiza la situación con un poco de perspectiva. Romper con una pareja no es comparable a una enfermedad grave, el fallecimiento de un ser querido o cualquier otra desgracia. Un ruptura es un punto en que dos personas deciden tomar caminos separados, nada más (y nada menos). Mientras lees estas líneas hay miles de parejas que están rompiendo en todo el mundo. Vamos, que no es un acontecimiento tan importante como queremos creer. Hay pérdidas mucho más dramáticas que el cambio de estado civil, así que empieza aplicándote el “menos dramas”.

2. No busques culpable

Por alguna oscura razón tendemos a necesitar culpar a una de las dos partes de una ruptura, y yo me pregunto ¿para qué? Si nadie considera que enamorarse es un acto heroico, ¿por qué tenemos que considerar que dejar de querer a alguien nos convierte en seres despreciables? En mi opinión culpar a tu ex de vuestra ruptura no cambia nada, sólo te otorga el papel de víctima, que, quizá te guste, pero ya te digo yo que acaba cansando y no trae nada bueno. El hecho es que, con culpables o sin ellos, has de asumir que tu vida ha cambiado, y como aún no sabes si es para mejor o peor, ¿por qué no te dejas de reproches?

3. Asume que quizá el amor no dure para siempre

Esta cosa rara a la que llamamos amor obedece a factores muy dispares: antropológicos, físicos, químicos, educacionales, culturales… Lo que si podemos dar por cierto es que a veces no dura para siempre (por decirlo de una manera suave, porque el hecho es que son cada vez menos los casos en que así es). Pero ¿un amor que dura 5 años y ha sido genial, es menos amor que uno que dura 50? Quizá deberíamos todos empezar a aceptar que el amor sólo es eterno mientras dura. Sí, lo sé, él/ella te prometió que te querría siempre y ahora le reprochas que no ha cumplido su promesa. ¿Te mintió? ¡No! simplemente ha dejado de sentirlo y, confiésalo, a ti también te ha pasado, o ¿a caso sigues amando locamente a tu novio/a de la guardería?

4. Has una lista de cosas buenas

Nuestro cerebro que a veces parece diseñado para hacernos la puñeta hace una cosa curiosa: cuando has dejado de querer a alguien y piensas en romper, sólo te vienen a la cabeza todas las cosas malas que tiene ese alguien, pero cuando lo dejas o te dejan, ¡zás! sólo te acuerdas de lo bueno. En este punto es importante no confundir amor con apego, costumbre, miedo o películas de Hollywood. La solución: por muy enamorado que estés, escribe una lista de todas las cosas buenas que tiene tu nueva situación de soltería; desde las más insignificantes a las más trascendentes, desde que ahora tienes toda la cama para tí, hasta que ya no tienes que sufrir sus cambios constantes de humor… Todo lo que se te ocurra.

5. Aprende a disfrutar de tu soledad

Sentarte en una terraza a tomar un café con la única compañía de tu smartphone y sin tener que darle conversación a nadie, en soledad con tus pensamientos, puede ser un auténtico placer. Ir solo al cine, a la playa, a un viaje…, son cosas que deberíamos hacer más. En la vorágine de la vida cotidiana, llena de compromisos, es difícil encontrar momentos para tener conversaciones con uno mismo. ¿Te da miedo que te vean solo comiendo un menú en un bar y piensen cosas raras de ti? ¿En serio aún te importa tanto la opinión de unos desconocidos?

6. Socializa

En el momento de una ruptura es habitual pensar que ya no vamos a “encontrar” a nadie nunca más, que ya se nos ha pasado el arroz, que el mercado está “mu mal”. Te digo algo: las calles están llenas de gente, y sólo por estadística, al menos la mitad es gente estupenda. No te quedes en casa, no te aísles, socializa, conoce a gente, vete a fiestas… Quizá no te enamores enseguida pero seguro que es enriquecedor nutrirse de la compañía de gente nueva e interesante. Sí, también vas a toparte con mucho idiota, pero no dejemos que esta posibilidad pese más que la de conocer a alguien especial.

7. Haz planes de futuro

Piensa en todas las cosas que has querido hacer y no has hecho o por falta de tiempo o por falta de motivación. Haz una lista de las que más te ilusionen. Ir con tus sobrinos a Disneyland París, montar una tienda on-line de jabones naturales, comprarte una moto… Lo que sea que te haga sentir que hay mucho que disfrutar en el horizonte. No hay nada que motive más que tener sueños por cumplir.

8. Re-decora tu casa

¿Lo que era vuestro nidito de amor es ahora tu piso de soltero/a? Es el momento de perder de vista el horrible cuadro de punto de cruz de tu ex-suegra y reemplazarlo por una lámina de Mr. Wonderful, de redistribuir los muebles de tu dormitorio o de cambiar cortinas y cojines. Has de hacer que el espacio sea tuyo, que te represente y que marque un nuevo comienzo. Ni que decir tiene que has de quitar de la vista todos los recuerdos sentimentales de tu relación con tu ex (faltaría más).

9. Cuida tu salud y tu aspecto

Después de una ruptura puede suceder que (A:) te des cuenta de que por aquello de que ya estabas fuera del mercado te has descuidado y has descuidado tu aspecto más allá de lo recomendable o (B:) que, aunque no sea así, el simple hecho de haber roto tu relación ha minado tu autoestima. En cualquier caso ¡empieza a cuidarte! Ahora solo tienes que cocinar para ti y tienes más tiempo para hacer ejercicio. No tienes excusas. La autoestima también se conquista desde fuera y si poco a poco consigues que tu espejo te devuelva una imagen que te agrada, tu estado de ánimo lo agradecerá. No, no te estoy diciendo que te pongas buenorro/a para que ahora tu ex sepa lo que se perdió, te estoy diciendo que te encargues de gustarte más a ti mismo. Un estilo de pelo totalmente diferente también ayuda mucho.

10. Crea una banda sonora para esta nueva etapa

La música es un potente modulador el estado de ánimo. Mi recomendación es que te hagas una lista de canciones que te pongan de bueno humor, a ser posible, canciones nuevas que no te recuerden ninguna etapa anterior. A evitar: baladas descarnadas, coplas desgarradoras y cosas por el estilo. Canciones motivadoras de esas que te hacen mover los pies cuando vas sentado en el metro. Ve con tu nueva banda sonora a todas partes.

En conclusión: aunque a veces nos gusta decir eso de “tu y yo somos uno”, la realidad es que una pareja está formada por dos personas diferentes que un día deciden compartir vida y proyectos. Puede suceder que esas personas decidan dejar de caminar juntas, pero esto no es el fin del mundo.

Mis 10 consejos para trabajar en casa (y no perder la cordura en el intento)

Años atrás, trabajar desde casa era un privilegio reservado a una élite. En la actualidad, varios factores han multiplicado el número de trabajadores hogareños: la proliferación del teletrabajo gracias a la omnipresencia de internet, las nuevas profesiones nacidas a la sombra del 2.0, la nueva hornada de autoempleados forzosos consecuencia de la crisis… A todos estos hay que añadir la inmensa cantidad de desempleados cuyo trabajo consiste precisamente en pasar horas y horas buscando trabajo frente a un ordenador. Para estos, aquellos y los de más allá, hoy que celebramos (¿celebramos?) el Día Internacional de los Trabajadores, quiero resumir, en estos 10 consejos, lo aprendido tras más de 13 años trabajando desde casa.

Efectivamente, trabajar desde casa tiene muchas ventajas: no pierdes ni tiempo ni dinero en desplazamientos, te ahorras el dinero del alquiler de un despacho, puedes abrir la puerta al repartidor de Mercadona, poner una lavadora entre una video-conferencia y la redacción de un mail y… y no se me ocurren más. Sí; parece mucho más bonito de lo que es. Vamos a por el decálogo que nos salvará de la locura.

1. Limita tu espacio de trabajo

Lo ideal sería poder dedicar una habitación de tu casa exclusivamente al trabajo, y no lo digo por la comodidad, no. Lo digo por poder cerrar la puerta cuando termines de trabajar. Comer, jugar al parchís y trabajar en la misma mesa acaba dando cosica. Si no dispones de habitaciones de sobra en tu casa, hay otras formas de separar vida y trabajo, como usar un biombo, o montar la mesa del trabajo en la parte más alejada del sofá… lo que sea que te permita tener la sensación de que has cambiado de escenario cuando terminas de currar.

2. Limita tu tiempo de trabajo

Es muy tentador aquello de “empiezo a trabajar cuando termine El programa de Ana Rosa y ya terminaré mientras la cena está en el microondas”, pero a la hora de la verdad o limitas tu horario o no habrá ni horario ni vida. Por mucha profesión liberal que tengas, el mundo empieza a moverse a las 9 de la mañana. Y por muy bohemio que te creas, trabajar hasta las 3, acabará con tu vida social, tu pareja y tu vista…

3. Limita tus visitas a la nevera

¿Hace falta explicar este punto?

4. Limita las visitas

Quienes más tardan en entender que estar en casa no es sinónimo de estar disponible son tus amigotes. Si contestas a sus whatsapps el primer día, el segundo te llaman para contarte su fin de semana (ése que no saliste porque estabas en casa trabajando) y al tercer día acaban instalándose en tu sofá, comiéndose tus ganchitos y viendo Sálvame, mientras tú hablas por teléfono desde el balcón diciéndole a tu cliente que “te ha pillado en la calle” porque no quieres que los gritos de La Esteban acaben arruinando tu reputación.

5. Levántate y anda

Como será inevitable (te lo digo yo) que le eches más horas de lo recomendable (sobre todo los 9 primeros años, mientras te adaptas), levántate de vez en cuando y haz unos estiramientos. Sí, intenta tocar el suelo con la punta de los dedos o algo así si no quieres que tu silla de oficina modelo asequible de Ikea y tu cuerpo, acaben siendo una misma cosa.

6. Si tienes mascota, explícaselo bien claro

Es más fácil acostumbrar a una mascota a que respete tus horarios de trabajo que a cualquiera de tus amigos (garantizado). Si tienes perro, simplemente ignóralo durante tus horas de trabajo y acabará entendiendo que no puede estar todo el día panza arriba reclamando tu atención. Si tienes gato, no hagas nada; él hará lo que le dé la gana igualmente.

7. No eres multitarea

¿Crees que puedes ver Juego de Tronos y redactar un email al mismo tiempo? La sensación que tenemos todos los emprendedores de que somos multitarea es básicamente eso: una sensación. ¿Recuerdas aquel email en el que insultabas a un cliente, que  por error acabaste enviándolo al propio cliente? Apaga la tele. Las tareas de una en una. Sin nervios pero sin pausa.

8. No malcríes al cliente

Si tu cliente ve que le has mandado un mail a las 2 de la mañana, es muy posible que entienda que puede whatsappearte cuando le salga de la peineta. ¡Hazte el muerto! Que tu miedo a perder un cliente no haga que los clientes te hagan perder todo tu tiempo. Te han contratado por tus talentos, no les has vendido tu alma. Respétate. Edúcalos.

9. Las aplicaciones son tus amigas

Hay cientos y cienes de aplicaciones de productividad gratuitas que pueden ayudarte a gestionar mejor tus tareas y organizar mejor tu tiempo. Gestores de tareas, calendarios, recordatorios, gestores de proyectos, mapas mentales, pomodoros… La tecnología está de tu lado. Si tienes la pantalla del ordenador llena de post-its, te estoy hablando a ti. Tu tiempo es dinero, así que todo el tiempo que puedas ahorrar es dinero que puedes ganar.

10. Sal de casa

Lee muy bien lo que te voy a decir. Al menos dos días por semana, vístete, coge tu tablet y vete a algún lugar a trabajar. Puede ser un bar, un parque, una biblioteca… Sal de casa y deja de pasar el día entero en pijama y zapatillas. Acude a espacios de coworking donde el ambiente invite a colaborar y socializar antes de que sea demasiado tarde. Es difícil sentirse profesional llevando un pantalón de Bob Esponja día y noche.

11. (Bonus Track)

Búscate una oficina.