El Método 3: Vivir sin miedo

El tema central de la tercera entrega de “El Método” ha sido el miedo. ¿qué es el miedo y cómo podemos combatirlo?

El miedo es la emoción más estudiada por los psicólogos y una de las más intensas. Su función principal es prevenir las situaciones peligrosas, por lo que moviliza una gran cantidad de energía. El miedo es la emoción más “especializada” en garantizar la supervivencia, por lo tanto, una de las más necesarias.

Cuando detectamos un estímulo potencialmente peligroso para nuestra supervivencia la emoción “miedo” toma el mando y nos prepara para actuar de la siguiente manera:

El foco

Lo primero que hace el miedo es forzarnos a focalizar toda nuestra atención en el estímulo amenazante, lo cual reduce sustancialmente la eficacia de los procesos mentales. Todo lo demás que está sucediendo en nuestro entorno parece desaparecer.

Si el estímulo amenazante fuera un animal salvaje a punto de devorarnos, esta atención focalizada sería de mucha utilidad, sin embargo en nuestra vida cotidiana puede ser muy contraproducente. Cuando ponemos toda nuestra atención en el estímulo, en el origen de nuestro miedo, dejamos de verlo con perspectiva y objetividad. Centrarnos, incluso obsesionarnos con el problema, hace muy difícil que veamos las soluciones y alternativas, por eso en muchas ocasiones optamos por evitar un problema en lugar de ponerle remedio.

La tensión

El miedo hace que nuestro torrente sanguíneo fluya mayoritariamente hacia nuestros músculos motores, al tiempo que los mantiene tensos (este es el motivo por el que solemos palidecer de miedo, porque nos llega poca sangre a la cara). Si retomamos el ejemplo del animal salvaje podemos entender fácilmente la utilidad de este proceso. Ante un peligro de este tipo necesitamos toda nuestra capacidad muscular para reaccionar, ya sea huyendo a toda prisa, luchando con todas nuestras fuerzas o quedándonos inmóviles. Muchos de nosotros aprendimos gracias a la película Parque Jurásico que la mejor manera de evitar el ataque de un dinosaurio era mantenernos quietos, dado que su sistema visual sólo detectaba el movimiento. Por suerte (o desgracia), nunca hemos convivido con estos animales, pero es bien cierto que en la naturaleza, en muchas ocasiones, evitar el movimiento es la mejor manera de salvar la vida.

De vuelta a nuestra vida cotidiana, no importa si un estímulo es realmente peligroso o no, la tensión muscular aparece siempre que sentimos miedo provocándonos… ¡justo lo que estás pensando!: contracturas musculares. Una situación de estrés, que no es más que una situación de miedo prolongada en el tiempo, puede generarnos graves contracturas musculares y en consecuencia fuertes dolores de cabeza e incluso migrañas. Estoy seguro de que en ese momento estás encontrándole sentido a muchos de tus dolores físicos. ¡El origen es emocional!

Las cuatro patas del miedo

En mi experiencia vital y profesional, acompañando a mis clientes de coaching, he llegado a la conclusión de que luchar contra nuestros miedos irracionales, los que nos impiden alcanzar el éxito y la felicidad, supone luchar contra cuatro estados mentales muy concretos:

  1. La ignorancia: yememos aquello que desconocemos, lo que no sabemos si será bueno o malo para nosotros.
  2. La incertidumbre: nos inquieta sobremanera el no conocer las consecuencias de aquella situación que se ha plantado en nuestro camino vital.
  3. La desmotivación: en ocasiones no encontramos la motivación, la fuerza, la energía suficiente como para luchar contra nuestro miedo.
  4. La Inercia: reproducimos patrones de comportamiento por costumbre o imitación a menudo sin cuestionarnos su eficacia.

La solución

Para comenzar a luchar de una manera práctica contra nuestros miedos he escrito un pequeño e-book gratuito que te puedes descargar en esta misma web. Sólo tienes que suscribirte en mi newsletter y el libro será tuyo.

Me encantaría que me comentaras si te ha servido o qué te a parecido este regalo.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *