El trauma de nacer

Todos los seres humanos experimentamos una profunda ansiedad en el momento de nacer y esta será la base de futuras angustias.

—Otto Rank “El Trauma del Nacimiento” (1924).

Hace años que pienso en esto de manera recurrente. Sobre todo cuando, con el paso de los años, observo que hasta la persona con la infancia más feliz arrastra algún tipo de trauma o neurosis. Algo tiene que suceder al común de los humanos para que incluso bebés de meses manifiesten filias y fobias desde el momento del alumbramiento (amén de los rasgos de personalidad heredados genéticamente).

Los dolores del parto no son solo para las madres. Más traumático ha de ser, pienso yo, salir del paraíso por una cavidad estrecha que deforma nuestro cráneo. Una sensación no menos impactante debe ser llenar los pulmones de aire por primera vez.

Hace tiempo escuché en un documental de la tele (no me acuerdo dónde), que en realidad la gestación humana debiera ser más larga de lo que es, pero que el aumento considerable de tamaño de nuestro cráneo, consecuencia de la rápida la evolución de nuestro cerebro, hace que “no quepamos” por más tiempo en el vientre materno. Por eso somos el animal que nace con menos recursos de autonomía, es decir, somos totalmente dependientes de nuestra madre durante mucho tiempo.

Si el cerebro de un niño es una esponja virgen, el de un recién nacido lo imagino como un gran disco duro casi sin estrenar, y lo primero que percibe del mundo “exterior” es dolor y hostilidad. Por eso me parece que mucho ha de haber de cierto en lo que propuso Otto Rank hace casi un siglo, y muchos que científicos a posteriori respaldan.

¿Podrían prevenir futuros traumas los nacimientos por cesárea? No me atrevo a afirmar tal cosa (quién soy yo para eso), pero si yo fuera una mujer embarazada, creo que me lo plantearía seriamente.

Steve Jobs: una vida inspiradora

Los “maceros” hemos amanecido hoy con una sobrecogedora noticia, que no por esperada deja de ser triste. Steve Jobs ha muerto. Solo mirando ahora mi escritorio veo 5 productos de Apple, de hecho nunca he tenido un PC.

Steve Jobs creó algunas de las cosas que más me entusiasman: el iMac, el iPod, el iPhone y además ¡¡¡Pixar!!!, con lo que me cuesta imaginar lo diferente que sería el mundo sin el. Se permitió soñar que la ciencia ficción un día sería solo ciencia, tecnología, y alcanzó su sueño.

Su vida me resulta muy inspiradora: tenía todas las papeletas en contra para llegar si quiera a ganar un buen sueldo, pero siempre creyó en sí mismo. “Encontrad lo que amáis” fue una de sus proclamas en el celebérrimo discurso de graduación que dio en la Universidad de Stanford en 2005, cuando ya llevaba un año diagnosticado de cáncer y los médicos no le daban más de 6 meses de vida.

Ya no podremos disfrutar de los ingenios que salían de su cabeza pero desde hoy (en realidad, desde hace tiempo), siempre será un icono inspirador.

¡You’ve got to find what you love!
— Steve Jobs

 

El papel de víctima o “El Efecto Calimero”

Sigo leyendo “Un Nuevo Mundo, Ahora” de Eckhart Tolley la verdad es que me está gustando bastante. Entre la multitud de extractos que estoy subrayando quiero compartir este:

Un papel muy corriente es el de víctima, y la forma de atención que busca es la compasión, la piedad o el interés de los otros (…) el ego no quiere que se ponga fin a sus “problemas” porque estos son parte de su identidad. Si nadie escucha mi triste historia, me la repetiré a mi mismo en la cabeza, una y otra vez, y sentiré lástima de mi mismo, y así tendré una identidad , la de alguien que está siendo tratado injustamente por la vida, por otras personas, por el destino o por Dios.

La gente que se pasa la vida interpretando el papel de víctima es una de las cosas que más alertas despierta en mis vísceras. Yo lo llamo “El Efecto Calimero” porque siempre me recuerda a es pollito negro que no paraba de repetir “Es una injusticia, es una injusticia”, mientras derramaba unas lágrimas.

Una cosa es que cuando viene a cuento uno hable de sus problemas y otro es utilizar tus desgracias como carta de presentación y manera de captar la atención.

No niego que en ocasiones me sorprendo a mí mismo escenificando este papel, lo que ya me provoca primero rabia y luego risa…

Por favor, si alguna vez me veis interpretando el papel de víctima, dadme la espalda. Bajo mi punto de vista, la mejor medicina: la indiferencia.

Evolucionar o morir

Estoy leyendo el libro “Un Nuevo Mundo, Ahora” de Eckhart Tolle (por imposición, no por voluntad por lo que aún no me atrevo a recomendarlo), y hay un extracto que me ha hecho pensar.

Cuando una forma de vida individual  —o una especie— se encuentra en una crisis radical (…) o bien se muere, o se extingue, o bien se alza por encima de las limitaciones de su condición mediante un salto evolutivo.

No veo yo muchas muestras de evolución ni en la clase política ni en los indignados… Parece que no nos queda más remedio que experimentar una evolución personal.

Aunque por momentos el autor, para mi gusto, desbarra bastante, si estoy haciendo una buena selección de citas que posiblemente comparta también aquí. Ya os contaré.