Quiero más dinero

Puede parecer incoherente cuando se expresa en palabras, pero en muchas ocasiones una causa de que no ganemos más dinero es que tenemos un mal concepto de él, y de la gente que lo tiene.

A la mayoría nos han educado bajo creencias del tipo «sólo puedes hacerte rico si eres un ladrón», «la gente con dinero es mafiosa», «los ricos no saben lo que es trabajar»… Es decir, tener dinero es propio de malas personas, de egoístas, de insolidarios… No en vano con demasiada frecuencia nos referimos al dinero como el «vil metal».

¿Por qué le hemos creado tan mala prensa a algo tan necesario (por no decir imprescindible)?

Reconozco en mi el peso y las consecuencias que ha acarreado el vivir bajo estas creencias y aún hoy lucho por reemplazarlas por otras que me favorezcan. Muy oportunamente me he topado con el libro El Coaching de Oscar Wilde de Allan Percy del que extraigo estos párrafos para compartirlos con vosotros.

El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida que se necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia.

-Oscar Wilde

En el mismo libro parafrasean a Álex Rovira, el autor de La Brújula Interior, haciendo una afirmación que me ha ayudado mucho a cambiar mi actitud frente al dinero:

El dinero no corrompe a la persona, sino que amplifica sus virtudes y defectos. Alguien con un fondo noble utilizará la prosperidad para beneficiar a los suyos y a su entorno, mientras que una persona sin escrúpulos canalizará el dinero hacia actividades puramente especulativas, o incluso claramente destructivas.

AVISO A EMPRENDEDORES: He escuchado decir a muchas personas que estaban a punto de emprender un negocio cosas como «no lo hago por dinero, sino por trabajar en lo que me gusta». Obviamente está bien emprender un camino laboral que nos satisfaga, pero si algo he aprendido en mi experiencia como emprendedor es que las palabras negocio y dinero no se pueden desligar jamás si buscas el éxito.Si el dinero no es el primer motivo por el cual emprendes un negocio, entonces ubícalo en segundo lugar, pero no más lejos. Despójate de los prejuicios que tengas sobre él. No digas que no te lo advertí 😉

¡De nada amigo emprendedor!

El papel de víctima o «El Efecto Calimero»

Sigo leyendo “Un Nuevo Mundo, Ahora” de Eckhart Tolley la verdad es que me está gustando bastante. Entre la multitud de extractos que estoy subrayando quiero compartir este:

Un papel muy corriente es el de víctima, y la forma de atención que busca es la compasión, la piedad o el interés de los otros (…) el ego no quiere que se ponga fin a sus «problemas» porque estos son parte de su identidad. Si nadie escucha mi triste historia, me la repetiré a mi mismo en la cabeza, una y otra vez, y sentiré lástima de mi mismo, y así tendré una identidad , la de alguien que está siendo tratado injustamente por la vida, por otras personas, por el destino o por Dios.

La gente que se pasa la vida interpretando el papel de víctima es una de las cosas que más alertas despierta en mis vísceras. Yo lo llamo «El Efecto Calimero» porque siempre me recuerda a es pollito negro que no paraba de repetir «Es una injusticia, es una injusticia», mientras derramaba unas lágrimas.

Una cosa es que cuando viene a cuento uno hable de sus problemas y otro es utilizar tus desgracias como carta de presentación y manera de captar la atención.

No niego que en ocasiones me sorprendo a mí mismo escenificando este papel, lo que ya me provoca primero rabia y luego risa…

Por favor, si alguna vez me veis interpretando el papel de víctima, dadme la espalda. Bajo mi punto de vista, la mejor medicina: la indiferencia.

Evolucionar o morir

Estoy leyendo el libro «Un Nuevo Mundo, Ahora» de Eckhart Tolle (por imposición, no por voluntad por lo que aún no me atrevo a recomendarlo), y hay un extracto que me ha hecho pensar.

Cuando una forma de vida individual  —o una especie— se encuentra en una crisis radical (…) o bien se muere, o se extingue, o bien se alza por encima de las limitaciones de su condición mediante un salto evolutivo.

No veo yo muchas muestras de evolución ni en la clase política ni en los indignados… Parece que no nos queda más remedio que experimentar una evolución personal.

Aunque por momentos el autor, para mi gusto, desbarra bastante, si estoy haciendo una buena selección de citas que posiblemente comparta también aquí. Ya os contaré.