Morir de estupidez: adictos al móvil

Hola, soy Julio Rosales y soy adicto al móvil. Si me estás leyendo y sospechas que tu también eres un adicto, esto te interesa. Pero te aviso: hay que ser valiente para aceptar algo así y más para hacer algo al respecto.

Hace unos días, viendo un informativo, un dato me dejó espeluznado: en España mueren 390 personas por distraerse con el móvil mientas conducen. Cientos de familias destrozadas porque no pudimos esperar para mirar el último meme que nos envió nuestro cuñado. Muertes sin sentido, muertes estúpidas. Si a esta cifra le añadimos las personas que mueren por buscar el selfie más likeado en el lugar más peligroso, no puedo dejar de pensar que el género humano involuciona.

Puedes seguir leyendo o escuchar el audio de mi intervención en Onda Cero hablando de este tema. ¡O ambas cosas!

¿Soy adicto al móvil?

Si estás pensando que tu no formas parte del colectivo de adictos al móvil, hazte estas preguntas y después me lo cuentas.

¿Duermes con el móvil a menos de 1 m de distancia? ¿Lo usas en el trabajo o en clase? ¿Es tu móvil lo primero que miras al despertar? Si te lo olvidas en casa ¿vuelves a buscarlo? ¿Miras el móvil aún no teniendo notificaciones? ¿Te angustias si te quedas sin batería?

Si has respondido que sí a más de tres de estas preguntas, quizá sea hora de admitir que tienes un problema. Formas parte de la pandemia que está asolando el planeta. Teléfonos cada vez más inteligentes generan humanos cada vez más tontos. El primer paso es admitirlo

Pero hagamos un repaso breve de cómo nos está afectando esta adicción.

Los efectos nocivos para la salud

Múltiples y variados, los tenemos de todos los colores: dolor y rigidez en la musculatura de los dedos (tendinitis), dolor y tensión en cuello y espalda,  dolores de cabeza e incluso sensación de mareo, tensión ocular y visión borrosa… podría seguir y seguir.

Pero aquí no se queda la cosa. Si hacemos un repaso a los perjuicios psicológicos tenemos que hablar de: cambios de humor, irritabilidad, estrés, depresión, insomnio, dificultad para mantener la atención, dificultad para relacionarse. Es decir, cada vez más tristes, cada vez más aislados, cada vez menos capaces.

Una de cada dos personas pasa más de 2 horas diarias mirando el móvil. ¡Dos horas! Ayudo a muchos de mis clientes a mejorar su productividad (no nos da la vida para todo lo que queremos hacer) y hasta ahora no se me había ocurrido incluir en mis procesos la desintoxicación del móvil ¡en qué estaba pensando! ¿Cuántas cosas harías si tu día de repente tuviera dos horas más?

Si te ha pasado como a mi y crees que ha llegado la hora de desengancharte de tu móvil, tengo algunas sugerencias:

Toma conciencia y ayuda a los demás a tomarla

  • No te justifiques por no responder inmediatamente: haz que la gente se acostumbre a que no siempre contestas velozmente. Tendemos a sentirnos mal y en ocasiones recibimos reproches si no lo hacemos. Sé tajante en esto, se asertivo: «que haya visto tu mensaje no implica que pueda/quiera contestarte ahora.
  • Establece normas sociales: no usar el móvil en las comidas familiares o con amigos, no llevar el teléfono al dormitorio… Sé tu quien proponga e inspire a los demás con estas normas. También es muy interesante establecer de qué manera se va a comunicar lo verdaderamente urgente: por ejemplo, mensajes para lo no urgente y llamadas sólo cuando es imprescindible contestar. Así puedes escuchar notificaciones sin ponerte nervioso.

Usa las tecnologías en tu beneficio

  • En el coche usa el manos libres. No te escudes en «es que es un lío». Aprender a hacerlo puede suponer salvar tu vida y la de otras personas. Hace años que todos los coches tiene sistemas para favorecer no usar el móvil con las manos, y si no, por poco dinero puedes adquirir algún dispositivo para esto.
  • Avisa a tus contactos más habituales de que estás conduciendo, o ponlo en tu estado de WhatsApp. También puedes una respuesta tipo «voy en el coche, te contestaré en cuanto pueda». Ya hay aplicaciones como WhatsAuto que te permite hacerlo.
  • Haz una limpieza de grupos de chat o siléncialos, a fin de no recibir cientos de notificaciones inútiles. Una persona aburrida puede hacer vibrar nuestro móvil hasta la extenuación de batería sin darnos ninguna información útil.
  • Haz limpieza de aplicaciones y desactiva notificaciones. Dedica un ratito a borrar aquellas Apps que no usas nunca y otro a limitar el número de aplicaciones que puede enviarte notificaciones. Tu salud mental y tu batería lo agradecerán.

Recupera el gusto por lo analógico

  • En el trasporte público, lee libros en papel o un e-rider, pero no el teléfono, donde la lectura se te verá interrumpida en cualquier momento. ¿Recuerdas cuando no había cobertura en el metro?
  • Usa un reloj de pulsera o un reproductor de música distinto del móvil. Muchos hemos dejado de llevar reloj por que el teléfono ya nos dice la hora, pero cada vez que miramos la hora encontramos ¿qué? las dichosas notificaciones. Lo mismo sucede al escuchar música en el móvil, suena tu canción favorita y no para de interrumpirse por la llegada de mensajes. Paremos la locura de la sobre-comunicación.

Rétate a desintoxicarte

  • Trata de superar tu record de «tiempo sin mirar el móvil». Incluso, compite con alguien a ver quién aguanta más. En esta carrera ganan todos.
  • No lleves el móvil en determinadas situaciones: reuniones, el gimnasio, en clase, en el trabajo. No es necesario que lo dejes en casa, pero en la taquilla, en un cajón, en el bolso… No seas esa persona odiosa que está ocupando una máquina del gym mientras chatea. Please!

Lo peor que te puede pasar si cambias tu hábitos de uso del teléfono es… ¡NADA! En cambio tienes mucho que ganar, desde tiempo para hacer lo que te plazca a salvar la vida. ¿Te imaginas como se sentirían tus seres queridos al saber que has muerto por usar el móvil?

 

1 comentario
  1. Sol
    Sol Dice:

    Me encantó tu artículo! Tienes mucha razón somos dependientes del móvil! Y no soporto los que chatean en el gimnasio sentados en una máquina . Un abrazo

    Responder

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