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El Método 8: Afrontar la autoestima “DE CARA”


El octavo capítulo de “El Método” se ha centrado en la autoestima. He intentado dar las pinceladas más importantes sobre este amplísimo concepto.

¿Por qué es tan importante tener una buena autoestima?

La mayoría de las conductas dañinas del ser humano están relacionadas con bajos niveles de autoestima: depresión, alcoholismo, fracaso escolar, delincuencia, inmadurez emocional, malos tratos… ¡Así de importante es tratar de mantener un nivel óptimo de autoestima!

Podemos definir la autoestima como la valoración emocional que hacemos de nosotros mismos (la valoración de nuestro aspecto, de nuestra mente, de nuestro valor como ser humano…). Ten en cuenta que he escrito “valoración emocional” y no racional. Una cosa es lo que pensamos de nosotros mismos y otra muy distinta, lo que sentimos.

Pero ¿Cómo podemos mejorar nuestra autoestima? La autoestima se apoya en dos patas fundamentales: 

1. El respeto por nosotros mismos: SER VALIOSOS

Somos un bien escaso en el universo, nuestra forma de vida es un misterio, nuestra biología es asombrosa… somos los únicos seres de este planeta que tenemos conciencia de nosotros mismos… ¿De verdad no puedes sentir un poco de respeto por tu mera existencia? Estar vivo es un privilegio.

2. La confianza en nuestras capacidades: SER EFICIENTES

Algunas de nuestras capacidades son muy comunes, pero no por eso menos valiosas: afrontar la vida diaria, la capacidad de trabajar, de relacionarnos, de divertirnos, de caminar, de amar… Pregúntale si no a un ciego si tiene valor la capacidad de ver.

Todos tenemos talentos especiales. Sí, tu también. Y si no lo has hecho deberías tratar de descubrir cuáles son. Este artículo puede ayudarte con esta tarea.

A todo esto, le tenemos que añadir que todos tenemos la capacidad de desarrollarnos y mejorar.

 

DE CARA

He creado este juego, esta nemotecnia para que recuerdes fácilmente cómo preservar y mejorar tu autoestima.

D de DETERMINACIÓN
E de EMPODERAMIENTO
C de CONSCIENCIA
A de ACEPTACIÓN
R de RESPONSABILIDAD
A de ASERTIVIDAD

D de DETERMINACIÓN

· Tener claro nuestro propósito de vida.
· Comprometernos con nuestros objetivos.
· No esperar que las cosas sucedan, ¡hacer que las cosas sucedan!
· Decidir nuestro presente y nuestro futuro.

E  de EMPODERAMIENTO

· No tener miedo a ser y expresar quiénes somos.
· Mostrarnos orgullosos de nosotros mismos.
· No fingir que somos otra persona. Ser genuino.
· Reivindicar mi derecho a ser feliz.

C de CONSCIENCIA

· Vivir el presente y no quedarse en “tiempos mejores”
· Ser conscientes de nuestro valor, capacidades, talentos…
· Conectar con nuestras emociones.
· Ser objetivos con revisando nuestro autoconcepto, o lo que es lo mismo: juzgarnos de manera justa.

A de ACEPTACIÓN

· No hacer negaciones de la realidad.
· Diferenciar entre lo que depende y no depende de nosotros.
· Aceptar que pensamos lo que pensamos, sentimos lo que sentimos y deseamos lo que deseamos.

R de RESPONSABILIDAD

· Somos responsables de nuestras acciones y no acciones.
· Somos responsables de nuestra conducta con los demás.
· Somos responsables la manera en que gestionamos nuestro tiempo.
· Somos responsables de cómo nos comunicamos.
· Somos responsables de nuestra felicidad.

A de ASERTIVIDAD

· Ser cuidadosos con las cosas a las que accedemos.
· Anteponer nuestros intereses a los de los demás..
· Ser congruentes con nuestros valores, creencias y convicciones.
· Comprometernos con nuestro bienestar.

PD.: Tener baja autoestima es ¡muy poco sexy!

El Método 7: Asertividad o cómo marcar límites


En la primera entrega de “El Método” de 2018 hemos tratado el tema de la asertividad.

La asertividad es la habilidad para ser claros, francos y directos, diciendo lo que se quiere decir, sin herir los sentimientos de los demás, sólo defendiendo nuestros derechos como personas.

¿Cuántas veces acabamos haciendo algo que no deseamos hacer por miedo a decir “no”? ¿Cuántas veces hemos cedido a los chantajes emocionales de personas con pocos escrúpulos? ¿Por qué nos cuesta tanto marcar los límites?

Normalmente no conseguimos comportarnos con asertividad por miedo, un miedo irracional. Paso a enumerarlos:

 1. Miedo a dañar nuestra reputación.
En ocasiones tememos de manera desmedida no cubrir las expectativas que los demás tienen de nosotros y no queremos ser considerados egoístas.

2. Miedo a perder los afectos.
Es muy frecuente que sintamos que si no hacemos todo lo que nos pide un ser querido, nuestra pareja, un compañero de trabajo… acabemos perdiendo su afecto.

3. Miedo a represalias.
Por ejemplo, miedo a perder un trabajo o miedo a sufrir acoso laboral.

En mi experiencia personal y profesional he podido comprobar como cada vez que alguien comienza a marcar límites lo único que obtiene es un mayor respeto por las personas de su entorno. Siempre y cuando, claro está, verbalicemos correctamente nuestro parecer.

El discurso que hemos de articular a la hora de hacer saber a alguien que límites no debe sobrepasar con nosotros ha de ser: claro, concreto y sin ambigüedades, expresado con un tono un una postura de seguridad, sin necesidad de incluir justificaciones y sobre todo, con el máximo respeto y educación. De esta manera nadie podrá reprocharte nada, y si lo hace… quizá esta persona es un chantajista emocional de manual. ¿Te interesa esa relación?

Para ampliar información puedes escuchar el audio de este mismo post o leer también uno de mis artículos antiguos donde hablo de “los derechos asertivos”. ¡Pincha aquí y comienza a ser más asertivo hoy!

Los 6 pilares de la autoestima: afrontar la vida ¡de cara!

En este artículo vuelvo a abordar el tema de la autoestima (no será la última vez que lo haga), que es en mi opinión, la madre de todos los corderos del desarrollo personal. En mi artículo anterior publiqué un interesante test de autoestima para que pudieras evaluar si gozas de un nivel de autoestima saludable. En esta ocasión vamos a profundizar un poco en las 6 actitudes que nos ayudan a alcanzar la autoestima plena.

¡De cara!

Vamos a afronta la conquista de nuestra autoestima DE CARA. He creado este acróstico* para recordar más fácilmente cómo mejorar nuestra autoestima (*si lees en vertical la primera letra de esta lista de palabras encontrarás la clave ;-)). La conquista de estos 6 valores es lo que distingue a personas con una sana autoestima de las personas que viven sumidos en la inseguridad y la frustración.

DETERMINACIÓN
EMPODERAMIENTO
CONSCIENCIA
ACEPTACIÓN
RESPONSABILIDAD
ASERTIVIDAD

1. Determinación

Vivir con determinación significa tener claro nuestro propósito de vida y estar comprometidos con nuestros objetivos. No esperar a que las cosas sucedan sino hacer que sucedan. Decidir nuestro presente y nuestro futuro. Vivir con determinación significa ir ¡a por todas! Por eso digo siempre que vivir un proceso de Coaching, que como sabes se centra siempre en la consecución de un objetivo, tiene como beneficio colateral la mejora de la autoestima. Independientemente de qué tipo de objetivo te plantees, no hay nada que nos haga aumentar más nuestra autoconfianza que el lograr metas.

2. Empoderamiento

El empoderamiento personal significa no tener miedo a expresar quien soy, mostrarnos orgullosos de nosotros mismos, no fingir que somos otra persona, reivindicar nuestro derecho a ser felices. Para estar orgullosos de nosotros mismos no es necesario ser los mejores, los más listos, los más guapos. Estar orgullso/a de ti mismo es tu derecho (casi diría obligación). Tu sola existencia tiene un inmenso valor. ¡No hay nadie igual a ti! Aunque seas una persona que aún tiene mucho que aprender o mejorar, eres valioso y tienes derecho a mostrarte y expresarte.

3. Consciencia

Vivir conscientemente significa vivir el presente y no quedarse anclado en “tiempos mejores del pasado”. Ser conscientes de nuestras capacidades, conectar con nuestras emociones, ser objetivos y benévolos con nuestro autoconcepto. Vivir con consciencia es hacer un trabajo por conocernos en profundidad. Lo más interesante de un proceso de Coaching es el grado de autoconocimiento que se alcanza. Es necesario ser consciente de quién eres para decidir a dónde quieres llegar.

4. Aceptación

No debemos confundir la aceptación con la resignación. Cuando abrazas la aceptación no haces negaciones absurdas de la realidad y asumes tu cuota de responsabilidad en las cosas que “te han pasado” diferenciando claramente lo que depende de ti de lo que no depende de ti. Aceptar que piensas lo que piensas, sientes lo que sientes, y deseas lo que deseas, es el primer paso para el crecimiento. Aceptar que estamos en una situación que no nos hace felices nos hace responsabilizarnos del cambio que necesitamos.

5. Responsabilidad

Vivir con responsabilidad es lo opuesto al victimismo. Somos responsables de nuestras acciones y no acciones, somos responsables de nuestra conducta con los demás, somos responsables de cómo gestionamos nuestro tiempo, somos responsables de cómo nos comunicamos, somos responsables, en definitiva, de nuestra felicidad. vivir con responsabilidad implica hacer que lo que deseamos que suceda, suceda. Vivir con responsabilidad dejar de pensar que alguien ha de venir a darme lo que deseo.

6. Asertividad

Asertividad es ser cuidadoso con las cosas a las que accedo, es anteponer nuestros intereses a los de los demás, ser congruente con nuestros valores, creencias y convicciones. Ser asertivo significa comprometernos con nuestro bienestar. En mi artículo “Asertividad o el arte de decir no” profundizo en este asunto tan importante.

No confundas nunca egoísmo con autoestima, no confundas prepotencia con autoconfianza, no confundas humildad con sumisión… Comienza a vivir respetándote y amándote.

Asertividad o el arte de decir “no”

Veamos si te sientes identificado con este comportamiento: te cuesta horrores decir “no” a casi todo (un favor de un amigo, hacer horas extra, asistir a una boda que no te apetece…), porque no quieres herir o fallar a la gente, pero luego te enfadas enormemente porque no te queda tiempo para ti. Odias hacer aquello a lo que te has comprometido o estás cansado de estar para todo el mundo, y además no recibes la misma respuesta cuando eres tú quien necesita algo. ¿Te suena? ¿Te frustra? ¿Te enfada? Bien, pues el nombre de la cualidad que te toca desarrollar es asertividad.

De ma era formal podemos definir la asertividad como la capacidad de defender nuestros derechos, sentimientos y necesidades sin perjudicar los de los demás. O por decirlo de manera más coloquial: la capacidad para hacer lo que me da la gana o más me interesa en cada momento sin sentir remordimientos o sin reaccionar como una mala bestia. Porque en ocasiones, cuando uno se harta de decir que sí a todo, acaba poniendo límites desde el enfado o la rabia de la peor manera.

La asertividad sería el término medio saludable entre ser demasiado servicial y ponerse como un energúmeno. Se trata de defender tus necesidades o prioridades con convicción y educación. Cierto es que aún así alguna de esas personas a las que hemos “malcriado” pueden darse por ofendidos cuando empezamos a marcar límites, pero aquí la pregunta sería ¿te merece la pena esa relación?

¿Cómo conquisto la asertividad?

Lo primero en que me gustaría que pensaras es en lo injusto que es para ti, que antepongas las necesidades de los demás a las tuyas. Sí, ya sé que te han enseñado que es de buena persona estár ahí siempre para los demás, pero en esto, como en todo, hay que tener medida. Tienes el mismo derecho que cualquier persona (por mucho que aprecies a esa persona), a dar prioridad a tus necesidades y a respetar tu escala de valores.

Ser asertivo significa respetarse, respetarse es el primer paso para amarse y amarse es lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos y los demás. Creo que a estas alturas ya nadie discutirá esto.

Tienes derecho a decir “no” cuando algo te perjudique en algún aspecto, aunque ese aspecto sea “estar tirado en tu sofá”. Además no es necesario justificarse, un “lo siento, pero en este momento no voy a poder ayudarte con esto que me estás pidiendo” es más que suficiente.

Tienes derecho a cometer errores. ¡Faltaría más! De hecho, es la mejor maera de seguir aprendiendo.

Tienes derecho a pedir ayuda. ¡Sí, lo tienes! A veces nos decepcionamos porque estamos esperando a que la gente nos lea la mente, adivine que necesitamos algo y nos lo ofrezca… y claro, esto rara vez sucede. La gente no es adivina. También es tu derecho pedir.

Tienes derecho a tener tus propias opiniones y reclamar el respeto necesario respecto a las mismas. Del mismo modo que tienes derecho a cambiar de opinión y ser respetada/o también por ello. Creo que cambiar de opinión es una de las mayores muestras de madurez y sabiduría (claro que quizá mañana cambie de opinión ;-P)

Tienes derecho, en definitiva, a ser tratado con respeto, educación e incluso con cariño. Lo grave del asunto es que normalmente somos nosotros mismos quienes no nos concedemos este derecho, por confundir asertividad con egoísmo. Y es que cuando nos enseñaron a “ser buenos con todo el mundo” se olvidaron de recordarnos que nosotros formamos parte de ese mundo.

No culpes a los demás. La responsabilidad de respetar tus propios límites recae sólo en ti. ¿Estás dispuesta/o a asumirla?