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Cómo superar la pérdida de un ser querido

Todo hemos pasado o vamos a pasar por ello en algún momento de nuestra vida. Sabemos que la muerte es inevitable pero en occidente sigue siendo un tabú. En otras culturas, sin embargo, tienen una visión más honesta con la muerte. No la obvian, no la ocultan. Están más familiarizados. En México, por ejemplo, el día de los difuntos es toda una fiesta; para los budistas la muerte significa un nuevo comienzo; los tibetanos usan la muerte como recurso para valorar el aquí y el ahora… 

Darle la espalda a este asunto hace que, cuando llega el momento, no sepamos afrontarlo.

Escucha este audio o lee mi artículo (o haz ambas cosas). Está echo con la mejor de las intenciones para acompañarte, si estás pasando por este momento delicado.

Claves para superar un duelo

Un duelo es un proceso de adaptación, un momento para re-equilibrar nuestra vida, y como cualquier proceso de adaptación no es rápido. Esto no significa que sea imposible de superar. El problema suele ser que nos aferramos al dolor porque es una manera de honrar la memoria del ser que ha partido. Asociamos que sufrir y llorar mucho implica que amábamos mucho a esa persona. Nos puede llegar a parecer una falta de respeto seguir con nuestra vida «como si nada».

Quiero decir con esto que, sí necesitamos nuestro tiempo, pero no beneficia a nadie prolongarlo demasiado. Si la sintomatología del duelo se prolonga demasiado, es recomendable acudir a un especialista.

Cuáles son las fases de un duelo

Mucho se ha estudiado sobre las fases por las que pasa una persona en duelo y está bastante establecido que suelen ser estas:

1. El shock o la negación: es esa fase en la que la noticia tiene tal dimensión que no somos capaces a asimilarla, ¡no nos entra en la cabeza! Podemos llegar incluso a fingir que todo sigue igual e ignorar el hecho funesto. 

2. El enfado: en esta fase sentimos ira e intentamos darle una explicación lógica a la muerte del ser querido. Mas que tristes, estamos enfadados y frustrados, porque por más vueltas que le demos, no hay explicación que justifique la muerte de un ser querido, especialmente si es joven.

3. La depresión: esa tristeza profunda que nos invade por el hecho de no encontrarle sentido a las circunstancias. Apatía, dejadez, pérdida del propósito de vida…

6. La aceptación: esta es la fase en la que se asume lo que ha pasado. Es triste pero comenzamos a aceptar que es algo que nos va a suceder a todos y que, aunque estemos tristes, es algo real.

5. La reordenación: es la fase en la que comenzamos a adaptar nuestra rutina y costumbres a la nueva situación. Es muy normal que nuestra escala de valores cambie en esta fase, y por tanto, adoptemos nuevos modos de comportarnos. En los mejores casos aprendemos a relativizar nuestros problemas cotidianos y nos liberamos en gran medida de nuestras preocupaciones más frívolas.

Qué nos pasa cuando estamos de duelo

Muchas emociones nos asaltan en esta época, es como una bomba emocional: tristeza, bloqueo, ansiedad, rabia… No es poco frecuente que entre otros sentimientos aparezcan el de culpa o autoreproche. Hay que tener cuidado con estas ideas porque pueden llegar a hacernos mucho daño.

En otras ocasiones, si nuestro ser querido ha pasado por un largo período de enfermedad y sufrimiento podemos llegar a sentir alivio, y eso a veces también nos hace sentir culpables. Es perfectamente normal sentir cierto descanso cuando una persona que amábamos ha dejado de sufrir.

Entre las manifestaciones más físicas en un proceso de duelo podemos encontrar: opresión en el pecho, hipersensibilidad al ruido, vértigos, nauseas, temblores, irregularidades del ritmo cardíaco, falta de energía, sequedad en la boca… El cuerpo está somatizando todo lo que sentimos. Es también perfectamente normal, aunque insisto en que si lo síntomas se prolongan mucho en el tiempo lo mejor es visitar a un terapeuta. 

Consejos para superar un duelo

Desafortunada mente he pasado por más de un duelo importante en mi vida y estos son los consejos que me atrevo a sugerir.

1. Tómate tu tiempo y no reprimas tus emociones

No quieras pasar por ello demasiado rápido. Experimenta todas las emociones que te toca experimentar sin reprimirlas. Es bueno sacarlo todo para poder avanzar. Si tienes ganas de llorar, llora. Si estás enfadado, desahogate.

2. Habla de ello y busca apoyo

Es importantísimo hablar de todo lo que nos atormenta. No te avergüences de hablar de ello y encuentra a las personas que te pueden ayudar y dar un punto de vista sobre la situación. Si es necesario, acude a algún grupo de duelo para compartir tu experiencia.

3. No te abandones

Es fácil caer en la apatía y dejar de cuidarnos. Ten cuidado con abandonarte demasiado. Una cosa es que quizá ahora seas menos frívolo y otra cosa es caer en la dejadez absoluta. Trata de arreglarte y de mantener hábitos saludables. Si el espejo te devuelve una imagen agradable, te sentirás mejor.

4. Crea tus rituales

Desde escribir cartas al difunto, hasta encender velas. Haz todo aquello que te sirva para sentirte más cerca y mejor de la persona que se ha ido. Habla con esa persona, cocina su plato favorito… cualquier cosa que pueda hacerte sentir mejor. 

5. Revisa tu escala de valores y saca una lección

Aprende algo de esta situación. Usa esta experiencia para ser más feliz. La felicidad es una mejor manera de honrar a nuestros difuntos que la depresión. Recuerda sus anécdotas, sus enseñanzas, los buenos momentos. Mantén viva a esa persona a base de recordar e imitar lo mejor de ella. 

A pesar de todos sus inconvenientes, la vida es hermosa y estar aquí es una oportunidad cada día.