¿Te cuesta tomar decisiones?

¿Eres de esas personas que se bloquean a la hora de tomar decisiones? ¿Eres de los que está todo el día preguntando a los demás qué deberías hacer? Si es así, tienes que leer (o escuchar) esto.

¿Qué problemas puede generar no tomar decisiones?

No tomar decisiones paraliza nuestra vida, nos deja en stand-by. No tomar decisiones hace que no pasemos al “siguiente capítulo” de nuestra vida. Por ejemplo: pasar mucho tiempo en un trabajo que te hace sentir mal o perpetuar una relación de pareja que te hace infeliz, son algunas de las consecuencias que sufren las personas indecisas.

Me gustaría que pensaras que las consecuencias de una decisión no dependen tanto de la decisión que hayas tomado como de cómo resuelvas estas consecuencias. Es decir, es una cuestión de actitud

Lo siento, es imposible probar todas las opciones y después montarte en la máquina del tiempo para volver atrás en caso de que no te satisfaga el resultado. Mientras esto siga siendo imposible, te va a tocar decidir, a no ser que quieras ver como todo tu entorno avanza en su vida y tu estás temblando de miedo por consecuencias que quizá nunca vivas.

¿Por qué me cuesta tanto tomar decisiones?

El motivo más habitual es que quieras eludir tu responsabilidad. Si dejas que otros decidan por mi, tendrás alguien a quien reprochar las consecuencias negativas. Vamos, lo que se entiende por “tener mucha jeta”.

Quiero recordarte que valiente no es aquel que no siente miedo, sino aquel que sigue adelante a pesar de sentirlo. Y es que para tomar decisiones hay que permitirse equivocarse y mucha gente tiene una verdadera aversión al error. ¡Eres humano y cometes errores! El problema no es cometerlos, el problema es no saber solucionarlos. 

Nos paraliza la incertidumbre. La buena noticia es que en muchas ocasiones podemos hacernos una idea de qué nos espera detrás de una situación. Haz todo lo posible por imaginar los escenarios posibles y prepara un plan para cada una de estas situaciones. A esto le llamamos “ser adulto”.

Quizá lo que te pase sea que sí sabes qué decidir, pero tienes mucho miedo a lo que tu entorno va a pensar… En este caso tendrás que decidir entre tu felicidad y la opinión de los demás. Sólo quiero recordarte que no decidir es, en sí mismo, tomar una decisión: la decisión de seguir en la frustración y la inmovilidad.

Algunas reflexiones para ayudar a los indecisos

1. En la mayoría de las ocasiones es mas importante avanzar que estar seguro. No te obsesiones con la perfección. Es mejor una realidad imperfecta que suponga una evolución que el estancamiento. 

2. En las decisiones, pesa más lo emocional que lo racional. ¿Has hecho alguna vez listas de pros y contras y a pesar de que una opción parece más racional, sigues dudando? Eso es posiblemente porque no quieres tomar esa opción. Reflexiona sobre qué motivos emocionales hay que te provocan rechazo a esa opción tan racionalmente interesante. 

3. Pregúntate qué harías si nadie se enterara. Como he dicho, la opinión de los demás pesa mucho. Trata de eliminar este valor de la ecuación, a ver que sientes. No permitas que te juzguen, pero sobre todo no te juzgues.

4. Diferenciar entre “tengo que” y “quiero”. Un poco más de lo mismo. Si me cuesta mucho reemplazar el “tengo que” de una opción por un “quiero”, quizá no es tu opción.

5. Haz gala del pragmatismo. A veces todas las opciones posibles tienen algo malo. Nuevamente, decídete por la menos mala, pero ¡avanza!

6. Cuidado con los miedos. Si lo que te hace evitar una opción es algún miedo, ponle nombre y trata de trabajar en el. Los miedos nos quitan libertad. Decide en función de lo que te interesa, no en función de lo que temas. 

Por resumir, la felicidad no está en dónde estás sino en como te sientes . Trabaja en tu gestión emocional y tu capacidad ejecutora. Esto es la clave de las personas que evolucionan. 

Por último: asume las consecuencias y evita el victimismo. Si te da miedo exponerme a algo que temes no ejecutar con eficacia, no puedes quejarte de que no has tenido la oportunidad. Es decir, sé adulto. 

¿He sido un poco duro en este artículo? Siéntete libre de comentar.

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